El próximo viernes 3 de febrero el ciclo Noctámbulos del Centro Cultural Bella Época (Fondo de Cultura Económica, México) reiniciará su temporada 2012 con un recital de música medieval a cargo de Tempora Vagantibus, grupo de juglares que interpretan temas profanos de los siglos IX al XV. Su repertorio se basa en estampidas, danzas y canciones. Con esta presentación retomaremos el ritmo semanal de las presentaciones  en la galería Luis Cardoza y Aragón, así como en la librería Rosario Castellanos del FCE, ambos, espacios del centro cultural ya mencionado.

Tempora Vagantibus está integrado por Daniel Balderas (gaita, dulzainas, laúd y zanfona), Erick C. (gaita, dulzainas y zanfona), Jorge Barba (gaita y dulzainas) y Pepe Aponte (bouzouki y percusiones).

La cita: Viernes 3 de febrero, 19:00 horas, entrada libre. Ya saben: Tamaulipas 202, esquina con Benjamín Hill, col. Hipódromo Condesa, México, D.F. Estacionamiento con valet. Metro y Metrobús Patriotismo.

Aquí una muestra de lo que podré escucharse en el concierto, en el Myspace del grupo. 

De entre las novelas publicadas en 2011 ha llamado mi atención Formas de volver a casa, de Alejandro Zambra, editada por Anagrama. Se trata de la tercera obra narrativa de este autor chileno y, como en experiencias anteriores, reafirma una propuesta basada en la brevedad y la concisión. Comparto un comentario que he hecho acerca de este libro para el blog librosampleados:

Formas de volver a casa, de Alejandro Zambra

Por José Luis Enciso

Las novelas que mejor se leen suelen ser aquellas cuya sencillez aparente oculta su complejidad real. Formas de volver a casa (Anagrama, 2011) de Alejandro Zambra es de esas. El narrador hace un recorrido por su infancia con ojos adultos. Así inicia su historia, del pasado al presente, del recuerdo a la vida actual.

La obra pasa revista a los escenarios que un treintañero de hoy puede recordar del Chile de los años 80, con Pinochet a la cabeza del gobierno, el temor a las desapariciones, la gente que se ocultaba. Pero tiene un agregado: contada en 2006, la vuelta al barrio está cargada de remembranza, sí, pero también de una sutil confrontación donde mucho de lo que fueron y son los padres del protagonista se torna cuestionamiento.

El chico que fue quien narra nunca vio a sus viejos con esa imagen de gigantes invencibles que la retórica popular imputa, con candor, a los progenitores. Por el contrario, sintió que los suyos se extraviaron en algún momento, aun cuando haya estado junto a ellos hasta los 20 años. En ese hecho se cuela una violencia distinta a la que otras revisiones de la época de la dictadura exaltan: las torturas, los asesinatos. “No puedo evitar preguntarle a mi padre si en esos años era pinochetista”, expresa el personaje central. Así, la violencia descarnada cede su sitio a otra, más encubierta e igualmente brutal. Un par de chicos se enfrentan a ella sin saber exactamente que lo es. Los pequeños se darán cuenta de ello años después, descifrarán algunos significados al revisar la suerte de su respectiva familia a partir de aquella época [seguir leyendo]

Una explicación de Mafalda acerca de la polémica ley SOPA, impulsada por los Estados Unidos; pocas veces el afán de censura generó tanto revuelo en internet:

Carlos Mota

Carlos Mota

Leyendo un diario hoy hallé una gran pieza de humor involuntario entre quienes se relacionan con el poder monetario en México. Su visión de desarrollo es para partirse, pues resulta tan descontextualizada de las necesidades nacionales que únicamente los hace ver como realmente son: egoístas ensimismados en su enriquecimiento. Reproduzco aquí este texto escrito por Carlos Mota, “analista” económico de televisión y de Milenio diario, un periódico mexicano, en el que se reproduce un fragmento de una a entrevista al empresario Olegario Vázquez Aldir, director general de Grupo Empresarial Ángeles, o sea, periódico Excélsior, hoteles Camino Real, Grupo Imagen, Cadena Tres (televisión), banco Multiva, hospitales Ángeles (y otros negocitos). El caso raya en el humor involuntario de Mota y en el cinismo sincerote de Vázquez Aldir, ambos ciegos e indiferentes,  sea por ignorancia o perversidad, ante lo que para cualquier ser verdaderamente interesado en el bien común es evidente.

De acuerdo con Mota, una pregunta “clave” en la que fundamenta su “columna” es:

“¿La apertura de la marca de hoteles Real Inn será la noticia más importante de este grupo en 2012, o tendremos noticias internacionales?”

La respuesta del empresario no tiene desperdicio:

“Estamos trabajando en analizar todas las oportunidades que tengamos. Estamos buscando alternativas para tomar nosotros, como grupo, ventaja de esta condición de debilidad que viven algunos países en el mundo. Debido a ello, pudiéramos tomar como empresa algunas posiciones en otros mercados. Te diría en síntesis: hace muchas décadas, hace muchos años, las guerras eran por territorio; se daban por otras condiciones. Los muertos eran de

Olegario Vázquez Aldir

Olegario Vázquez Aldir

verdad, con balas y con sangre. Hoy te diría que en este siglo, en esta era, las guerras son por mercados. Los ejércitos somos las empresas. Vemos en muchos países con qué énfasis los gobiernos apuntalan y apoyan a su empresariado y a sus empresas nacionales para alentarlos a salir a conquistar otros mercados. (…) Estamos en esta lógica: buscando oportunidades. No sé si se nos den, pues muchas no dependen de nosotros.”

El texto termina reproduciendo un “adelanto periodístco” con respecto a la apertura de un nuevo hotel en México, DF, sin hacer mención alguna a la estupidez mencionada por Vázquez Aldir. Por cierto, este trabajo periodístico se parece mucho a los publirreportajes.

El punto que destaco no es ese. Lo que cuestiono es que un empresario dueño de medios de comunicación viva tan desinformado con respecto a cómo siguen siendo las guerras en la actualidad: ¿sinceramente cree que los muertos hoy ya no son de verdad?, ¿ninguna familia tiene que huir y perder todo su patrimonio por salvar la vida, digamos, desplazada por el narco?, ¿las guerras ya nos se dan por territorio, es decir plazas, entre narcotraficantes?, ¿no se ha reconocido oficialmente que México vive una “guerra” contra el narcotráfico?, ¿entonces?, ¿en verdad ya no se derrama sangre?, ¿en qué mundo vive Vázquez Aldir?, ¿en el que le reportan sus medios?, ¿su caso es común entre los empresarios mexicanos?, ¿este tipo de personas es la que definirá el rumbo de las elecciones presidenciales en 2012?

El caso no es aislado. El cinismo y la indiferencia de nuestra clase dueña del dinero son vomitivos. Caso triste e indignante. Desgraciadamente, seguiremos por el mismo rumbo.

 Aquí la columna, tomada de la fuente original

Orsai, argentinismo de offside que significa “fuera de juego” en el futbol, es un concepto que Hernán Casciari ha venido construyendo por más de una década con la venia de muchos internautas. Según cuenta, al sentirse “fuera de lugar”, solo, en un país distinto al suyo, este originario de Mercedes comenzó a escribir un blog, Orsai, que con el tiempo ha ido aglutinando a toda una comunidad hasta convertirse en una alternativa al negocio editorial tradicional, ese en el que sólo unos pocos empresarios disfrazados de editores ganan.

Orsay, el concepto, se vende hoy con la leyenda: “Revistas, libros, bares”. ¡Vaya diversificación! Leído así parece un negocio más de algún ideático magnate, pero, en realidad, el periplo de  Casciari, aun con el halo de romanticismo que envuelve su gesta, aporta un nuevo y alternativo modelo de promoción cultural ante el morro y la voracidad de ciertos sectores del mercado del libro.

Comparto este relato que el mismo Casciari se encargó de ofrecer en TEDxRíodelaPlata 2011, encuentro ocurrido en noviembre pasado. Las ideas expuestas no son nada desdeñables:

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