Inbursa, Telmex y los abusos al consumidor


De cómo defraudar a un cliente en siete pasos

inbursapensador

1. En días pasados una representante del Grupo Financiero Inbursa llamó a mi teléfono particular para ofrecer un seguro de vida al titular de la línea (yo). En ese momento, me encontraba fuera de casa y la llamada fue atendida por alguien de mi familia.
2. Gabriela Márquez, representante de Inbursa, preguntó si yo estaría dispuesto a aceptar el seguro de vida “Inbursa 20 total” cuyo costo mensual es de 38 pesos que se descontarían de mi renta mensual de la línea telefónica (tanto Inbursa como Telmex, mi proveedor telefónico,  pertenecen a los mismos dueños, de ahí la conexión). Mi familiar aclaró que a) yo, el titular, no estaba en casa y b) que ya contábamos con seguros de vida, por lo que no interesaba su propuesta.
3. Acto seguido, Gabriela Márquez comunicó a mi pariente con otra persona —esta vez un hombre—, quien insistió en los beneficios del seguro.
4. Ante la tozudez, mi familiar tuvo que cortar la comunicación de la manera más amable y rápida que pudo (ya sabemos cómo quitan el tiempo los vendedores al hacer, bien o mal, su trabajo). Por ello ni aceptó la propuesta del vendedor ni tuvo tiempo de tomarle sus datos.
5. Quince días después, aproximadamente, en la facturación de mi línea telefónica apareció el primer cargo por el “Seguro Inbursa 20 total”, ¡cuando nadie, NADIE, autorizó la contratación!
6. Al día siguiente, mi pariente acudió a unas oficinas de Telmex (CAT, Venta de Carpio) con el fin de hacer la reclamación correspondiente. Al exponer la situación, fraudulenta a todas luces, consiguió que Telmex e Inbursa cancelaran la contratación del seguro de vida. Suena curioso, pues ¡cancelaron un servicio que nunca se contrató! No tienen ni una sola firma ni una grabación ni forma alguna para demostrar que yo acepté pagarles ese seguro. Pero ahí no termina el fraude:
7. Nos advirtieron que tras la cancelación y la devolución de los primeros 38 pesos, era posible que en las próximas dos o tres facturaciones siguientes vendría ese mismo cargo y que ya no podrían devolvernos el dinero. Esto supuestamente porque “el sistema” ya había hecho la cancelación, pero tardaría en “reflejarla” uno, dos o tres meses.

¿Es o no una práctica defraudadora lo hasta aquí relatado?
De momento, preparo una defensa para, obviamente, no pagar esos 76 o los 114 pesos que las compañías de Carlos Slim —uno de los hombres más ricos del mundo y quien, según leo en la prensa de hoy, es el nuevo dueño de la escudería japonesa Honda, de Fórmula Uno— quieren cobrarme.
Por cierto, en Google se puede hacer la búsqueda “odio a Telmex”. Los resultados son masivos y sorprendentes.

—JLE