El jueves 3 de septiembre, a mi bandeja de entrada de Facebook llegó un mensaje de Reporteros sin fronteras España: “La profesión pierde a un hombre de fuertes convicciones humanistas, junto con un gran rigor periodístico”. Se refería al periodista Christian Poveda, asesinado en El Salvador, sitio donde filmó el documental La vida loca (2008). Esta cinta, según el mensaje, está “dedicada a la Mara 18 (y fue) realizado por Christian Poveda tras 16 meses tratando con las bandas del barrio La Campanera, al este de San Salvador. Esas imágenes son ásperas, molestas: miembros de las bandas abatidos en mitad de la calle, cadáveres de adolescentes, parientes llorando encima de los ataudes, mujeres con el rostro cubierto con tatuajes. Según los medios de comunicación locales, Christian Poveda fue testigo de siete homicidios durante el rodaje. Tres de los asesinados formaban parte de los protagonistas del documental y otros miembros de Mara 18, que aparecían en la película, fueron arrestados durante la realización de ésta”.
El homicidio es lamentable y, aun sin aclararse, interrumpe un trabajo de calidad, en riesgo permanente.
El violín (2007) es una película mexicana dirigida por Francisco Vargas Quevedo. Es, según yo, recomendable. Como para quien no quiera salir al cine este sábado. Cuenta la historia de Plutarco, de su hijo Genaro y su nieto Lucio, quienes además de ser músicos colaboran con la guerrilla. El viejo, violinista, cautiva con su música al capitán del ejército encargado de arrebatar el armamento de los guerrilleros. Ahí empiezan los problemas. Una buena historia, multipremiada, dramática y bien realizada.
Las tortugas pueden volar (Turtles can fly, 2004) o, como la llaman en España, Las tortugas también vuelan, es una película iraní que retrata los estragos de la guerra en Irak, especialmente en uno de los sectores más vulnerables: los niños. La historia es cruda y buena. Acá dejo un link a la sinopsis y ficha técnica de Wikipedia.
Para estas horas de encierro ante la contingencia sanitaria por el amenazante virus de influenza humana(el nombre fue determinado por la OMS), propongo una selección de películas online para ver desde casa:
a) Nueve reinas (2000), película del mundo de los estafadores, muy buena. Es argentina, escrita y dirigida por Fabián Bielinsky, protagonizada por Gastón Pauls y Ricardo Darín. Tras su estreno fue nominada a 29 premios internacionales (ganó 21). Es muy recomendable. Ver online.
b) La cena de los idiotas (1997), historia de enredos propiciados por un idiota que, sin retraso mental, puede hallarse en cualquier oficina del mundo. Es inspirada por una obra de teatro de quien la dirige. Muy buena. Ver online.
c) Match point (2005), lejana de las boberías que de pronto suele hacer Woody Allen, en esta historia la suerte, la elección y las posibilidades desempeñan también roles protagónicos. Es destacable. Ver online.
d) Enlace mortal (o Última llamada, 2003), con una tensión sobresaliente, resulta un cuento bien contado y no tiene desperdicio. Ver online.
Veneno para las hadas (1984) es otra película de Carlos Enrique Taboada, un director de cine mexicano cuyo mayor mérito es desarrollar buenos libros cinematográficos. Aunque sus películas, a mi gusto, son mejorables en dirección actoral y en realización (tal vez en montaje), no le pongo ningún pero a los relatos. Son cuentos excelentes.
Veneno para las hadas era aún más difícil de conseguir que los clásicos El libro de piedra, Hasta el viento tiene miedo y Más negro que la noche, pero, gracias a YouTube, por fin pude verla. Aunque algunos se empeñan en integrarla a la trilogía antes mencionada, para formar una tetralogía, yo difiero. Se trata de una historia que no encajaría en el horror de las anteriores y bien podría catalogarse, si se me permite, como de “horror infantil”, y no escribo esto de modo despectivo, sino como un afán de clasificar este cine entre fantástico y real que, para un niño, debe significar mucho más que para cualquier adulto. El título es estupendo y la historia también, aun cuando debo aceptar que se alarga innecesariamente por momentos. Acaso su aliento debió ser de cortometraje.
Hallé varias fichas técnicas en internet, pero ninguna de las que encontré me pareció confiable (los datos son erróneos, confunden los nombres de la protagonista, sobrevaloran la cinta o la menosprecian sin sustento), así que me limitaré a reproducir una microficha con datos fundamentales: Año: 1984; guión y dirección: Carlos Enrique Taboada; producción: Héctor López. Quienes forman parte del culto por Taboada agradecerán los siguientes links. Como en YouTube los fragmentos de video son breves, la película está en nueve partes:
Acá pego los links para ver online tres películas de culto en el cine mexicano de horror:
a) El libro de piedra (versión original de 1969): Aunque puede relacionársele con Otra vuelta de tuerca, de James, la historia es muy buena por sí sola. La realización, debido a su antigüedad, es perfectible. Estos días se estrena un remake en México. No creo que supere a la versión vieja, pero sólo por un maldito prejuicio. Link a ficha técnica y película.
b) Hasta el viento tiene miedo (versión original de 1969): Se le hizo una versión nueva en 2007, sin pena ni gloria. La original es recomendable. Acá el link a la película y a la ficha técnica.
c) Más negro que la noche (1975): Personalmente me espanta menos que la primera, pero forma parte de esa trilogía del cine de horror mexicano, ya de culto, realizada por Carlos Enrique Taboada con el fin de contar historias interesantes. Link.
La guerra civil de España terminó oficialmente un día como hoy, hace 70 años. El cine la ha recreado de muchas formas, de modo tangencial o directamente. Hace tiempo, el periódico 20 minutos puso a votación cuál creían sus lectores que era la mejor película que hacía referencia a esos días. Las preferencias fueron variadas (la lista incluye la película Raza, con guión del mismísimo Francisco Franco y Soldados de Salamina, una cinta que desmerece, a mi juicio, ante la gran novela de Javier Cercas) y quedaron más o menos así (conseguí el link a algunas de ellas para verlas online):
1. Las 13 rosas
2. El labertinto del fauno
3. La lengua de las mariposas
4. Ay, Carmela
5. La vaquilla
6. Soldados de Salamina
7. Las bicicletas son para el verano
8. Tierra y libertad
9. El espinazo del diablo
10. La hora de los valientes
11. Libertarias
12. Lorca, la muerte de un poeta
13. Raza
14: El viaje del caracol
15. El santuario no se rinde
16. El portero
Para quienes no han tenido chance de ir al cine por sus múltiples ocupaciones, acá dejo un link con el fin de que vean, online, la ahora famosa película Slumdog Millionaire (2008). Está cargada en Megavideo y, como sabemos, en las versiones gratuitas se interrumpe a los 72 minutos (para retomarlas basta con reiniciar el equipo y el módem, entrar de nuevo a Ve películas onliney adelantarnos hasta donde nos habíamos quedado). Pero como no a todos nos gustan estas interrupciones, podemos pegar un link en la barra de direcciones que nos permitirá verla completita (éste también se muestra en la página de Ve películas online).
El narcocorrido es una de las expresiones más activas de la música popular hispano-mexicana. Proviene de la tradición añeja del corrido —elegías a personajes o sucesos populares—, pero, obviamente, se centra en el narcomundo. El inicio de su difusión masiva ha sido ubicada por Elijah Wald, autor del libro Narcocorrido (HarperCollins, 2001), en Sinaloa, en los años 70. De ese estado es originario el grupo Los tigres del norte, que popularizó narcocorridos como Contrabando y traición y La camioneta gris, los cuales, incluso, han sido temas protagónicos de películas.
Las elegías populares dedicadas al narco poseen distintas estructuras líricas y musicales. Su clasificación es difícil debido a que cambian de acuerdo con el gusto del autor, del intérprete y aun del “cliente” —hay narcotraficantes que pagan porque les hagan sus narcocorridos—, pero existen algunos que bien pueden interpretarse ya no sólo como elegías, sino como chistes o como auténticos mensajes cifrados.
El caso más emblemático es el del corrido Lo mataron, atribuido indistintamente al grupo Riqueza y al grupo Los sicarios del norte.
La simpleza de su letra —lo único que en él se canta es: “Lo mataron / lo mataron / lo mataron, lo mataron”— ha generado toda clase de chunga en internet. Cierto, parece gracioso —casi una burla hacia el narcocorrido— sólo si no se toman en cuenta las probabilidades de que se trate de un mensaje juglar. Si se atiende a lo segundo, estaríamos pensando en una revitalización del mester de juglaría ahora antecedido por el prefijo “narco”. Y no es nada difícil que esta hipótesis contenga cierta verdad.
2. Otras elegías políticamente incorrectas
Por cierto, en estos días de reposo tuve oportunidad de encontrar la versión completa de la cinta Deprisa, deprisa, de Carlos Saura. Está en Yahoo Video . Es una de las películas que más me gustan de este cineasta español. En ella, Saura retrata la vida de un grupo de jóvenes ladronzuelos españoles de esa generación perdida de la heroína (años 80), como se le ha llamado a aquella etapa difícil de transición social. Al verla de nuevo, recordé inmediatamente el caso del mítico Vaquilla, una leyenda de la delincuencia en España. Él ha inspirado canciones apologéticas a grupos de música popular española como Los Chichos y Los Chunguitos, entre otros, que han creado elegías al Vaquilla comparables a nuestros narcocorridos. De entre las rolas que aluden a ese hombre mi preferida es la que escribió el cantautor Ismael Serrano, con la que abre su disco Naves ardiendo más allá de Orión. Se llama, precisamente, Elegía.
Aunque en España se empeñan en decir que es en América Latina donde está más vigente la oralidad como vehículo para relatar historias, el caso de El vaquilla y las canciones que ha inspirado evidencian que también allá esa tradición permanece.
Link a Deprisa, deprisa. (En ella, la música es destacable. Contiene una buena versión de Me quedo contigo, canción que recientemente grabó Manu Chao con el título Si me das a elegir y la cual, a mi gusto, sacrifica el dramatismo de la rola en aras del ritmo.)
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