Bitácora de naufragios

Un blog personal acerca de libros, medios, imágenes, música, actualidad, descargas, curiosidades en la red y ficciones. AUTOR: JLE

Diferentes, desiguales y desconectados (de García Canclini), online

En los ámbitos académicos de Latinoamérica, el antropólogo argentino Néstor García Canclini esdiferentes-desiguales-y-desconectados-de-garcia-canclini una referencia común cuando hay que analizar la realidad desde la perspectiva cultural y social. Tanto en la licenciatura como en la maestría me enfrenté con varias dificultades para conseguir algunos de sus textos, aun cuando el autor radica en México y trabaja en la Universidad Autónoma Metropolitana, lo cual, presuntamente, debería facilitar el acceso a sus libros a cualquier estudiante defeño (o mexiqueño, para usar el término correcto). Algunas de sus obras aún siguen siendo inaccesibles para muchos, a menos que tengan la platita y la paciencia necesarias (se requieren cantidades importantes de ambos recursos para lograr el objetivo).

Por ello, al encontrarme la edición de Diferentes, desiguales y desconectados (Gedisa, 2004) en PDF, no pude evitar la tentación de compartirla. La hallé en un grupo estudiantil argentino. Viene en 2 partes y aquí pego los links para consulta y, si gusta, puede ser descargado (lo guardas como cualquier PDF y listo):

Parte 1

Parte 2

Para quienes no conozcan este texto, linqueo una reseñita bastante descriptiva (sólo tiene un error: García Canclini no es mexicano, como sostiene el reseñista, pero creo que la nacionalidad, en este caso al igual que en casi todos, no importa).

Vía: Taller de Arquitectura VI C FAUD UNC

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Marguerite Yourcenar (recopilación de textos)

yourcenar2

Una de las novelas que más he disfrutado es Memorias de Adriano. Gracias a ese libro me acerqué a la obra de Marguerite Yourcenar y desde entonces no dejo pasar oportunidad para recomendarla.
Cuelgo aquí un bloque de links para conseguir textos online de Yourcenar (por la hechura de los archivos, muchos de ellos en Word, podría alegárseme que carecen de rigor editorial. Al respecto debo aclarar que si una obra nos gusta lo más natural es que indaguemos más de ella buscando mejores ediciones —el que se publique en forma de libro no garantiza que se trate de una buena edición— hasta llegar, si es posible, a leerla en el idioma original. Como yo no sé francés, debo conformarme con las versiones en español y confío en las de Julio Cortázar. Valga este afán como divulgación más que como sentencias del crítico que no soy).
Memorias de Adriano (PDF)
El tiro de gracia, El denario del sueño, El tiempo, gran escultor, Cuentos orientales, Alexis o tratado del inútil combate, en este link  (desde este mismo enlace pueden leerse obras imperdibles de Duras, Faulkner, Vargas Llosa y un plácido etcétera).
—JLE

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La prensa mundial en una crisis no muy pasajera

El suplemento mensual Hoja por hoja, enfocado en reseñas de libros, anunció la “inviabilidad” de mantener su distribución en el diario Reforma, del Distrito Federal. En su despedida avisó que cerrará la cortina, siguiendo los pasos de otros cierres similares como el anunciado por Book World (de The Washington Post) y el de la revista Críticas.
Este texto apareció en la edición impresa: “La inesperada devaluación de nuestra moneda junto con un pico en el precio internacional del papel vuelven inviable para el periódico —Reforma— una relación que fue fructífera durante casi 12 años. Quienes damos forma a este suplemento confiamos en construir pronto un nuevo canal para llevar hasta nuestros lectores el júbilo de la lectura y la crítica. Hasta entonces”, concluye el minieditorial.
Hoy, en su página web, Hoja por Hoja detalla sus motivos mediante un pop up (hacer click sobre la imagen para ir a la página):

ojo-por-ojo

Podría argumentarse que el de los libros siempre es el uno de los primeros sectores afectados por los ajustes presupuestales, pero, en este caso, tal vez estemos enfrentando una crisis en la prensa que no sea tan pasajera, sino que marque rumbos tan definitorios cono poco imaginables.
Si The New York Times recurrió a la publicidad en portada, si El País estuvo envuelto en una huelga reciente, entre otros casos de grandes medios en crisis, ¿por qué tendrían que volver los tiempos en que las grandes cabeceras —aludo al prestigio— eran sinónimo de solidez empresarial? ¿No será una cuestión más relacionada con la naturaleza del medio que con la crisis financiera de alcances mundiales?
El periodista español Juan Varela ha hecho un interesantísimo análisis de la situación de la prensa en España. Su trabajo se ha publicado en el portal Soitu.es  Y, además, plantea puntos de vista igualmente interesantes acerca de la prensa tradicional y la digital desde una entrada en su blog: No paren las rotativas… todavía   Tal vez esta crisis sea no la causa sino el pretexto para enfocar la búsqueda de nuevos soportes a los canales que se requieren. El rango de debate no es estrecho, claro, pero habrá que comenzar a explorarlo de una buena vez, ¿o no?
—JLE

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No hay tal lugar (reseña de una reseña)

Una reseña puede partir de muchas motivaciones. Tal vez la más digna sea el interés genuino por un libro. Otras surgen de la oportunidad o de la urgencia por consignar la aparición de alguna novedad editorial. La que posteo a continuación no pertenece ni al primero ni al segundo tipo de estímulos. La motivó una mujer. Y no cualquiera. Podría pensarse mal de mí, sobre todo de mi integridad como reseñista ocasional, si dijera que esa mujer trabajaba en la editorial que hace ya cinco años publicó el libro por primera vez. En mi defensa —en la de mi reputación reseñística— tendré que negar y admitir algunas cosas. Niego que haya escrito el texto por quedar bien con ella. Admito que fui a recoger el libro hasta la editorial porque pretendía tener un acercamiento, digamos, más formal con la susodicha (ese día salimos a comer). Niego que mis juicios hayan sido sesgados para “hacer buenas migas” con ella. Acepto que ella estaba relacionada con el área de difusión, aun cuando no era la encargada de dar material a la prensa. Niego que esté seguro de mi primera negación de la lista. Admito que, al final de cuentas, el libro me gustó y por eso escribí una minirreseña —más parecida a una ficha técnica—que posteo aquí cinco años después.
En este lapso han pasado muchas cosas. La aludida ha dejado la editorial y yo cada vez escribo menos acerca de libros (no sé si lo primero sea causa y lo segundo consecuencia, pero no lo creo).
Hoy me topé con el texto. Invariablemente recordé la causa que le dio origen. Lo curioso es que la sensación grata del libro ha soterrado en gran medida a la sensación igualmente plácida de aquellos encuentros con quien me surtía obras en aquella editorial. Hoy, que ya no hablamos de una novedad, puedo recomendar, con seguridad, la lectura de la novela (la cual ganó en 2004 el premio Mazatlán de literatura).

Una radiografía de la vida: la muerte
“¿Cuánto tiempo te queda a ti de vida?”, preguntó alguien a Lucas Caraveo con una naturalidad paralizante. 164Lucas se desconcertó, reaccionó como cualquiera ante tal cuestión. ¿O acaso quien lee estas líneas —acaso quien las firma— podría no inquietarse ante la prefiguración exacta de su fin terrenal? Sólo los personajes que habitan el valle de San Sóstenes en No hay tal lugar (Alfaguara, México, 2003. 138 pp.), asumen su estancia en la antesala de la muerte con serenidad ante lo irremediable de sus desahucios.
Esta concepción de la muerte, no como banco de lamentaciones sino como compañera natural en el fin de cualquier camino, sirve a Ignacio Solares (Ciudad Juárez, 1945) para recrear, fundado en concepciones rarámuris, un mítico paraje —San Sóstenes— enclavado en la Sierra Tarahumara al que llegan desahuciados que son atraídos por la idea de que en tal sitio hallarán ayuda a bien morir. Ernesto Ketelsen, un ex sacerdote jesuita, ha propiciado ahí una comunidad de enfermos terminales que conviven de modo distinto al resto de la sociedad —la delincuencia y el uso de dinero han sido erradicados— y se rigen por el principio de que la eutanasia, como la obstetricia, debería ser un correctivo natural —y humano— ante desventajas biológicas sin remedio.
Frente a tal postura, Lucas Caraveo, sacerdote jesuita, es enviado por su prior a investigar esa zona. A su arribo descubre que lejos de un valle de moribundos quejosos el sitio es una región improbable donde el dolor se encapsula en el cuerpo y no se deja llegar a la mente, por lo que jamás se vuelve sufrimiento; el fin de la vida es aceptado como un compañero más. Este hecho —aunado a los ritos tarahumaras, católicos y parapsicológicos que atestigua— lo confronta consigo mismo y lo mueve, como al lector, a reflexiones que lo habrán de inducir al interés por la verdadera fisonomía de Dios y de su alma.
No hay tal lugar es una buena historia poblada por los fantasmas recurrentes en el universo de Solares –Greene, Freud y Jung— que además alegoriza el paradigma de felicidad en el mundo moderno a la manera de medir la desgracia por la anchura de las ambiciones.

No hay tal lugar
Ignacio Solares
Alfaguara, 2003, México, 138 páginas
.
—JLE

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Una de sir Richard Francis Burton

Si Jorge Luis Borges hubiera incluido a sir Richard Francis Burton (1821-1890) como personaje de alguna de sus ficciones y lo hubiera descrito como alguien que “soñaba en 17 idiomas y que dominó 35: semitas, dravídicos, indoeuropeos, etiópicos…”, aquel inglés habría sido atribuido sólo a la imaginación del argentino: nadie hubiera pensado que pudo existir realmente.
Pero esa descripción borgiana de Burton no pertenece a ningún texto de ficción, sino a un fascinante escrito —aparecido en La historia de la eternidad— que da cuenta de la vida de aquel europeo quien aún encarna el paradigma del aventurero occidental en Oriente.
Ilija Trojanow, no conforme con los relatos de viajes y con las múltiples referencias biográficas de ese mítico viajero, emprendió un camino inverso al de Borges: partió de la historia real de Burton para hacerlo un personaje ficticio, protagonista de esta novela.
Galardonada con el Premio del Libro de Leipzig, en 2006, esta narración abarca tres periodos de la vida de Burton: desde cuando fue parte del ejército inglés en la India, su paso por La Meca —fue el primer occidental en entrar a ese lugar sagrado para el Islam— y su búsqueda de los orígenes del río Nilo.
Algunos críticos han clasificado a esta obra como de viajes y de aventuras; es cierto, Burton bien puede aparecer junto a Marco Polo como estereotipo de viajero, pero la historia del inglés pareciera ser, al final de cuentas, el resumen de una conquista mutua entre Occidente y Oriente.

Título: El coleccionista de mundos
Autor: Ilja Trojanow
Traducción: Rosa Pilar Blanco
Editorial: Tusquets
Colección: Andanzas
México, 2008, 398 pp.

-JLE

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Más delicias


I
Ha caído en mis manos Boedo y Florida. Una antología crítica (Losada, 2006), trabajo realizado por Gabriela García Cedro en el que incluye una revisión de ambos grupos literarios. No es una novedad editorial (así, de pronto, ignoro si en México algún día lo fue, porque el libro que tengo es argentino), pero encuentro varias cosas destacables.
García Cedro propone cuatro apartados en los que incluye la literatura argentina de principios del siglo XX —una de las mejores, a mi juicio, en América—: a) Los mayores (escritores que fueron maestros de ambos grupos, como Lugones, Güiraldes, Quiroga, Fernández y Méndez); b) Representantes de Florida (Borges y Girondo caen aquí); c) Representantes de Boedo (Barletta, Castelnuovo, Discépolo), y d) La zona intermedia (Olivari, Mariani y Arlt).
Bien:
1) Aunque muchos consideran a Roberto Arlt boeditsa, García Cedro lo ubica en el grupo de los intermedios. Es un punto de vista interesante, sobre todo porque afirma que los boedistas fueron quienes más peleaban la carta de este autor.
2) Entiendo que la ausencia de José Bianco —quien, por cierto, cumpliría 100 años a finales de 2008 y el FCE tiene un libraco al respecto que luce interesante— se debe a su edad. Si se atiende que esta antología tomó como referencia la década de los años 20 para determinar los parámetros del censo, Bianco debería ser, entonces, un adolescente y, si no miento, su primer libro apareció en 1932. Eso me hace pensar que un apartado tal vez titulado “sucesores” abarcaría el espectro literario argentino casi en su totalidad, al menos a lo producido en el siglo XX y haría a esta obra casi enciclopédica. De cualquier manera, así, como está, es muy buena.
3) De las muestras literarias de cada autor antologado, incluye dos de los textos de Oliverio Girondo que están entre mis favoritos (de 20 poemas para ser leídos en el tranvía): Apunte callejero y Pedestre.
Acá va el segundo:

Pedestre

En el fondo de la calle, un edificio público aspira el mal olor de la ciudad.
Las sombras se quiebran el espinazo en los umbrales, se acuestan para fornicar en la vereda.
Con un brazo prendido a la pared, un farol apagado tiene la visión convexa de la gente que pasa en automóvil.
Las miradas de los transeúntes ensucian las cosas que se exhiben en los escaparates, adelgazan las piernas que cuelgan bajo las capotas de las victorias.
Junto al cordón de la vereda un quiosco acaba de tragarse una mujer.
Pasa: una inglesa idéntica a un farol. Un tranvía que es un colegio sobre ruedas. Un perro fracasado, con ojos de prostituta que nos da vergüenza mirarlo y dejarlo pasar (1)
De repente: el vigilante de la esquina detiene de un golpe de batuta todos los estremecimientos de la ciudad, para que se oiga en un solo susurro, el susurro de todos los senos al rozarse.
Buenos Aires, agosto, 1920
(1) Los perros fracasados han perdido a su dueño por levantar la pata como una mandolina, el pellejo les ha quedado demasiado grande, tienen una voz afónica, de alcoholista, y son capaces de estirarse en un umbral, para que los barran junto con la basura.

II
Tras buscar versiones de Summertime, reafirmo lo que siempre he creído: la que más me gusta es la de Charlie Parker. Otra muy interesante es la de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, pero me sigue gustando más la primera, una verdadera delicia:

-JLE
-La foto fue tomada de neuronatipicax en flickr

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José Luis Martínez y una curiosidad

Varios estudios acerca de la obra de José Luis Martínez (1918-2007) coinciden en destacar como características fundamentales de la misma a sus amplios referentes de literatura universal, su conocimiento profundo de las letras mexicanas y un estilo sobresaliente.
Tras cumplirse un año de la muerte de Martínez, El Colegio de México ha editado una nueva antología —por desgracia es no venal— en la que reúne textos aparecidos en revistas literarias clásicas, como Tierra Nueva, Letras de México y Taller: Primicias, es su nombre.
Está dividida en cinco partes: Teoría literaria, Letras del mundo, Letras iberoamericanas, Letras mexicanas y Poesía, las cuales revisan obras de Valéry lo mismo que de Henríquez Ureña y de Villaurrutia, incluso de Juan Soriano, aunque éste haya legado una producción plástica y no literaria.
El primer apartado, aunque breve, contiene como elemento destacable la visión que el autor tenía de sí mismo, al considerarse “un curioso que pretendiera desarmarlo todo, sin conseguir averiguar nunca las secretas causas del tic tac de los relojes literarios”, visión que se manifiesta en el resto del libro.
Aunque comparte algún texto con el ya conocido Literatura mexicana del siglo XX. 1910-1949 —editado primero por Robredo, luego por Porrúa y después en Lecturas Mexicanas, hasta llegar a una muy buena reedición de Conaculta en 2002— esta antología es una de esas obras a las que, de inicio, difícilmente puede objetárseles algo, pues contribuye a enriquecer la obra de quien quizá sea el revisor más importante de la literatura mexicana de los dos siglos anteriores.

Título: Primicias
Autor: José Luis Martínez
Editorial: El Colegio de México
México, 2008, 456 pp.

-JLE

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La crítica de la crítica

José Joaquín Blanco sólo escribe de sus amigos, lo cual es una manera de hacer crítica. Pero ocurre que Dios lo castigó con amistades mediocres.
Cristopher Domínguez Michael

Hacer crítica es más difícil de lo que se cree. Al menos, cuando se intenta poner en práctica la razón para, lejos de fobias o atavismos, situar en su justa dimensión aquello que se revisa.
En particular, en el mundo de las letras, hay personas que ejercen la crítica de dos maneras: sectaria y superficialmente. Ambas, ninguna más que la otra, dejan pasar muchos elementos de las obras que “analizan”, una por compromisos casi nepotistas y la otra por ignorancia o falta de preparación de quien la lleva a cabo.
Así, encontramos en las páginas de diarios, revistas y suplementos, obras “magníficas”, “pésimas” o, de plano, sin adjetivo, por la perversidad nacida de los compadrazgos o de la impericia de algunos reseñistas que tienen compulsión por firmar y subirse al barco de la promoción del libro reseñado.
En ocasiones, la crítica de la crítica termina siendo un gran ajuste de cuentas (basta leer el epígrafe venenoso de este post) y se olvida de la obra que la motivó.
Por eso, cuando uno se topa con textos que salen de los parámetros mencionados, queda agradecido.
Eso me sucedió con un texto de Miguel Barberena, ex director del ya desaparecido suplemento cultural Arena (del diario Excélsior) quien, además de generoso y mesurado, se muestra preciso al criticar un libro de crítica: el Diccionario crítico de la literatura mexicana, de Cristopher Domínguez Michael.
La reseña, titulada “Canon accidental” —la parodia es evidente—, apareció en el número correspondiente a junio de la revista AZ (http://www.revistaaz.com/).
Del texto aludido, capto las siguientes ideas:
Domínguez Michael:
a) tiene como astro sol de su sistema literario a Octavio Paz
b) admira en segundo término al ingeniero Enrique Krauze, en quien el crítico no escatima elogios
c) sabe emplear elegantemente el arte de la crítica para arrastrar por el fango a quienes no son sus amigos (como los compas del Crack)
d) el tono general de la obra, señala Barberena, es “admirativo”.
Aun cuando pudiese parecer contradictorio, el ejercicio de la crítica, en este caso, está bien empleado. Bordea entre el “está bien” y el “está mal” con argumentos y con ejemplos que derivan en juicios sobrios, como golpes y apapachos bien dados.
No sé si existan muchas reseñas de reseñas pero, en mi caso, la reseña de Barberena me impulsó a escribir este post, pues después de leerla me resultó más agradable que el libro, el cual, sobra decirlo, es el producto que puede esperarse de un crítico como Cristopher.

-JLE

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Leñero: Teatro Completo I

El cumpleaños 75 de Vicente Leñero (Jalisco, 1933) coincide con un fin de ciclo: al celebrar 40 años como dramaturgo decidió poner punto final a su labor teatral.
De él, como autor de teatro, se han dicho muchas cosas, pero quizá las palabras que mejor lo describan sean las expresadas por Juan Villoro al considerar que ha atravesado la literatura mexicana “con pulmones de maratonista y mirada de arquero”, al referirse a la incansable indagación de la realidad en la que Leñero ha basado su dramaturgia, cuya compilación definitiva aparece en Teatro completo I.
Este autor ha explorado las posibilidades extremas del realismo y eso, a menudo, fue causa de la polémica que acompañó, de manera regular, a sus puestas en escena.
Claros ejemplos son las obras que reúne este volumen. La primera de ellas, Pueblo rechazado (1968), no sólo marcó el inicio de la prolífica carrera en la dramaturgia de Vicente Leñero, sino también la consolidación de su perfil artístico al situarlo como un autor de mirada crítica, impaciente por reflejar la crudeza de su entorno social.
Pueblo rechazado recoge hechos reales ocurridos en 1967, año en que el sacerdote belga Gregorio Lemercier, fundador y prior conventual del monasterio Santa María de la Resurrección —el mismo al cual acudió Leñero para terminar su novela Los albañiles, en 1963—, hizo pública la renuncia de su comunidad al sacerdocio jerárquico católico, debido que éste se oponía al psicoanálisis practicado por Lemercier y sus frailes.
La obra se estrenó la noche del 15 de octubre de 1968 en el Teatro Xola (ahora Julio Prieto) de la Ciudad de México. Leñero no estuvo presente en el estreno, ya que se encontraba en Europa. Allá se enteró de que en la función inaugural “la gente deliraba”, según Ignacio Retes, director de la puesta.
Desde entonces, los intereses expresivos de Leñero en el teatro se caracterizaron por el apego a problemáticas sociales, históricas y religiosas, así como por la experimentación —tanto en el argumento como en la puesta— del realismo extremo.
Este primer volumen contiene, entre otras obras: Los albañiles (1969), Compañero (1970), La carpa (1971), El Juicio (1971), Los hijos de Sánchez (1972), La visita del ángel (1981), Martirio de Morelos (1983) y Las noches blancas (1988).
Cabe apuntar que no es el primer intento por compilar el teatro completo de Leñero. La UNAM lo hizo en 1982 con dos espléndidos volúmenes. Otro referente obligado son los dos tomos de Vivir del teatro publicados por Joaquín Mortiz. En éstos, no se reproducen argumentos, sino sucesos autobiográficos del dramaturgo en su paso por los escenarios.
Ahora, el Fondo de Cultura Económica reúne el testimonio definitivo de una de las obras más interesantes de la dramaturgia mexicana del siglo XX; pone el punto final
—según lo ha expresado el au­tor— a uno de los empeños más lúcidos por convertir en buen teatro una realidad que po­see, de modo natural, mucha dramaturgia.

-JLE

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Espejismos imperiales

Cada vez son más las voces que afirman que Estados Unidos es un imperio próximo a su fin. Esto no sólo desde la óptica internacional, sino en voz de algunas conciencias surgidas de ese mismo país. Morris Berman, crítico social estadunidense, presenta en este libro una de las visiones más desoladoras que actualmente se conocen de la american way of life.

Si los documentales de Michael Moore ponen en duda la cohesión de ese sistema llevando al ridículo sus contradicciones, Berman no deja lugar a dudas: Estados Unidos ha dilapidado el capital político y cultural que le confería el estatus de primera potencia.

Este ensayo, continuador de El crepúsculo de la cultura americana (Sexto Piso, 2007), del mismo autor, encuentra que la cúpula del gobierno estadunidense está regida por el triunfo del mesianismo sobre la razón: George W. Bush cree que su conducta sigue una verdad “revelada” más allá de la realidad y por ello no admite errores. Dicha percepción, señala Berman, ha sido alentada por la connivencia de un pueblo que padece mala educación y pérdida del pensamiento crítico. Para ejemplificar el primer aspecto el autor emplea cifras alarmantes, como la que afirma que 11% de los adultos jóvenes estadunidenses no pueden localizar su país en un mapamundi. Por otro lado, la ausencia de reflexión se hace presente en una cultura que refleja su idiosincrasia, con orgullo, en los reality shows (dos curiosos videos relativos al tema aparecen al final de esta entrada).

Todo esto lleva a Berman a equiparar la situación actual de Estados Unidos con la Roma del período tardío, y subraya que la clave de la decadencia de ese imperio fueron las contradicciones internas. Esta antesala del fin se ve decorada por lo que el sociólogo Zygmunt Bauman llama la “modernidad líquida”, es decir, la carencia de un rumbo claro. Esto genera una “contingencia permanente” que afecta todos los aspectos de la vida en Estados Unidos: un panorama laboral poco prometedor, medios de comunicación que incomunican, una comunidad insegura, así como una economía que beneficia a unos pocos –aquellos que concentran el capital–, y que no sólo olvida, sino que persigue a los que menos poseen.

Además de las contradicciones internas, el libro revisa de modo acucioso la conducta bélica de Estados Unidos en el mundo –especialmente en Irán, Irak e Israel–, y encuentra una explicación basada en la siguiente fórmula: cultura del coche + suburbios = dependencia petrolera = cultura bélica. Pero, ¿qué ha resultado de esta forma de conducir el Estado? ¿Cuál es el significado del trágico 11 de septiembre? La tesis que sostiene el libro resume ese significado en pocas palabras: un gran engaño a la sociedad.

Esta obra se lee no como un panfleto antiyanqui, sino como un SOS que alberga cierta esperanza: la “teoría del péndulo” de la historia americana. Ésta, explica Berman, consiste en pensar que de vez en cuando los estadunidenses se meten en embrollos, pero se desatan fuerzas que logran alejarlos del abismo. Según se ven las cosas, ¿aún habrá tiempo?

Edad oscura americana. La fase final del imperio,
Morris Berman,
Traducción de Eduardo Barrasa,
Sexto Piso,
México, 2007
¿Qué respuestas obtendríamos si hiciéramos estas preguntas en las calles de México o de cualquier otra ciudad latinoamericana?:

Participante de Miss Teen USA teoriza acerca de por qué sus compatriotas no son muy buenos con los mapas:

-JLE

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