El hombre sintético (Parte II)


2. Paradojas más relevantes en la relación
hombre-mundo

a) Individuo // Grupo

El individuo se asume como tal a partir de un grupo de personas que están conectadas entre sí. La idea de vivir en red permite entablar diálogos que rompen el esquema tradicional de interactividad y, tanto en tiempo como en espacio, la idea de estar “conectado” permanentemente resulta la más clara expresión de esta paradoja: “nunca estoy solo, soy parte de, estoy conectado, ergo, existo de una mejor manera.”

Por un lado, el desarrollo tecnológico trabaja para construir una red global de puntos de contacto, es decir, para distribuir terminales enganchadas a una red. Por otro lado, el mismo desarrollo opera en sentido opuesto: para hacer portátiles las terminales hace que el usuario sea independiente de la red en su sentido físico. “Navega sin conexiones” es un lema recurrente de algunos proveedores de Internet en México, pero falso, porque lo que en realidad se dice es: “Conéctate sin conexiones, ve a donde quieras y sigue conectado”.

b) Centralización // Descentralización

El individuo como parte de este metamedium tiende a confundir su patrimonio simbólico con el mismo metamedium. Es decir: es común que las ventajas tecnológicas permitan realizar acciones comunicativas y no comunicativas con las características de tiempo y espacio no secuenciales; esta comodidad, hija de la urgencia, es entendida como la independencia de “hacer cualquier cosa, yo mismo desde mi espacio íntimo a la hora que sea y de la forma que sea”.

¿Realmente podemos hablar de independencia –descentralización de la capacidad de accionar- cuando centramos gran parte de nuestros destinos en claves y/o mecanismos tecnológicos basados en instrumentos? “Yo no puedo vivir ya sin mi celular, porque ahí está toda mi vida”, escuché decir a una estudiante universitaria, haciendo una franca exageración, porque si desapareciera sólo su teléfono móvil perdería información que, probablemente, sería recuperable en un gran porcentaje. Si se perdieran todos los teléfonos móviles del universo, menguaría la importancia de la pérdida, la invalidaría. Pero ¿qué valor simbólico le atribuye a ese instrumento de comunicación al hacer tal afirmación exagerada? ¿No contiene indicios de centralización? ¿O es un disparate? Lo que ella dice, en realidad, es: “la tragedia sería no estar conectada”.

Continúa mañana…
-JLE
Anuncios

Autor: bitacoradenaufragios

José Luis Enciso (México DF, 1976). Escritor y promotor cultural. Es autor de Los condenaditos (Pre-textos, 2005), Premio Internacional de Cuentos Max Aub, y El amor antes y después del final del mundo (IMC, 2014). También ha obtenido el Premio Internacional de Cuento Ciudad de Zaragoza (2012) y ha sido incluido en antologías en Argentina, España y México, como Bella y brutal urbe (Resistencia, 2013). Actualmente combina su escritura con la coordinación de actividades culturales y redes sociodigitales del Fondo de Cultura Económica. @jlenciso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s