Locura y Literatura (Parte III)


Lo anterior alude a lo que Schreber consideraba una confabulación divina en su contra. Creía que el orden cósmico del universo, esa “construcción maravillosa”, dependía sólo de él mismo; que su psiquiatra, el doctor Fleshig, estaba capacitado para manipular los rayos que comunican los nervios, órganos contenedores del alma humana, con Dios. Por ello, Dios debía ser nervio también, un nervio susceptible de ser seducido por las voluptuosidades humanas. Para no caer en tentaciones, Dios no trataba con vivos, sino sólo con muertos. Fleshig intentaba aprovecharse de esto y propiciaba un almicidio en contra del propio Schreber. Dicho almicidio no habrá de entenderse desde su etimología como un asesinato, sino como un robo del alma de otra persona para procurarse un beneficio. El fin que perseguía Fleshig al consumar el almicidio de Schreber era manipular el orden cósmico del universo. Esto se derivaba de una vieja relación entre las familias Fleshig y Schreber.
Si el equilibrio cósmico se había roto fue debido a un choque entre ambas ramas genealógicas y provocó que Dios dejara de ver al pueblo Alemán, al pueblo ario, como su elegido. Así, Dios acabó con todos los humanos; Schreber se creía el único que podía restaurar el orden del mundo, de ahí su vulnerabilidad ante el afán divino de exterminio; los seres que le rodeaban —principalmente los enfermeros de las clínicas psiquiátricas en las que estuvo recluido— eran sólo “hombres hechos a la ligera”, decía él, almas que transitoriamente cobraban forma humana pero que en realidad no eran personas comunes. Por todo esto y en un proceso natural para su defensa, Schreber intentó transformarse en mujer, lejos de la homosexualidad que posteriormente le imputaría Freud de modo simplista, en un acto de emasculación para seducir a Dios y parir una nueva humanidad.
Este destino fatal que le es dado a conocer a Schreber mediante “voces”, está acompañado por una concepción genealógica de un universo fascinante. Aquél pensaba que el fin de todas las almas era fundirse entre sí para convertirse en unidades de un orden superior, partes integrantes de Dios, “antecámaras del cielo” les llamaba. Esto ofrece, decía él, un atisbo del eterno ciclo de las cosas subyacente al orden cósmico. Cuando Dios crea algo se desprende, en cierto modo, de una parte de sí mismo, de una parte de sus nervios, pero tal pérdida aparente se resarce cuando los nervios de los hombres muertos, una vez alcanzada la buenaventura, vuelven a Dios en forma de antecámaras del cielo. Sobre éstas entidades se erguía Dios en una bipartición peculiar: un dios inferior (Arimán) y un dios superior (Ormuz). El primero sentía atracción por los pueblos de raza morena y el segundo por los arios. Esta concepción de Schreber se basa, de modo manifiesto, en una tradición persa; para él, los persas fueron “el pueblo elegido de Dios” antes de que lo fuera Alemania. A propósito, el nombre Arimán aparece ya en el Manfredo de Lord Byron, relacionado con otro almicidio y Schreber lo sabía, como también estaba al tanto de los almicidios del Fausto de Goethe y del que aparece en el Cazador furtivo de Weber.

(Sigue mañana)

-JLE
Anuncios

Autor: bitacoradenaufragios

José Luis Enciso (México DF, 1976). Escritor y promotor cultural. Es autor de Los condenaditos (Pre-textos, 2005), Premio Internacional de Cuentos Max Aub, y El amor antes y después del final del mundo (IMC, 2014). También ha obtenido el Premio Internacional de Cuento Ciudad de Zaragoza (2012) y ha sido incluido en antologías en Argentina, España y México, como Bella y brutal urbe (Resistencia, 2013). Actualmente combina su escritura con la coordinación de actividades culturales y redes sociodigitales del Fondo de Cultura Económica. @jlenciso

1 comentario en “Locura y Literatura (Parte III)”

  1. August Strindberg también tiene reflexiones similares. Sería interesante saber si ambos conocían la obra del otro.
    Buen blog

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s