Locura y Literatura (Parte IV)


Esta exploración a vuelo de pájaro del universo schreberiano arroja temas y genealogías que en mucho podrían valer la comparación con esquemas mitológicos y paradigmáticos de la literatura universal:
1. En primer término está la cuestión de los arquetipos tan promovida por Jung. Como ha de recordarse, la visión arquetípica alude a ciertos conocimientos colectivos y heredados que los ancestros transmiten, mediante algún registro memorial indefinido, a sus descendientes. En Schreber pueden hallarse varios, entre ellos, la incursión de la divinidad en la psique humana mediante la locura, patrón que se repite desde la Grecia antigua, quizá desde antes.
2. Por otro lado está la estructura del relato con tintes míticos que señalaban ya los formalistas rusos, en particular Vladimir Propp. La lucha hombre (Schreber) en contra de Dios/Fleshig puede abordarse desde el esquema clásico de los “cuentos maravillosos”; algunos puntos que reproduce son: consta de un prólogo que define la situación inicial; recae en el protagonista una prohibición (locura, encierro); el agresor (Fleshig) engaña a su víctima para apoderarse de sus bienes (su alma); la víctima (el héroe loco) entra en un proceso de lucha para reparar el daño y recuperar sus “objetos mágicos” (su propia alma); el héroe recibe una nueva apariencia (emasculación); el falso héroe recibe su castigo; el héroe asciende al trono. Esta última etapa podría ser discutida: ¿Schreber obtuvo la victoria en la defensa de su alma y del orden del mundo? Luis Alberto Ayala Blanco ha sugerido una respuesta que bien puede afirmar tal cuestión:
“A fin de cuentas, Schreber demostró que su locura no era ningún impedimento para vencer lógicamente, con una precisión y una destreza inigualables, a las leyes y a la humanidad que lo habían condenado a un estado de imbecilidad irrefutable. En la Memorias… uno puede leer cómo logró, sin abdicar de sus convicciones (convicciones de un loco), que le devolvieran todos sus bienes y su libertad; en pocas palabras: terminó por dejar en ridículo la pretendida racionalidad que supuestamente debe imperar en todo hombre de bien que viva en sociedad.” “En mi enjuiciamiento por incapacidad (…) obtuve un éxito completo” decía el mismo Schreber.
Desde esta segunda perspectiva, las Memorias… cumplen las etapas más generales del “cuento maravilloso” y como tal pueden ser leídas.
3. En tercer lugar dicha obra reproduce, en parte, un paradigma novelesco: El de Don Quijote como loco libertario. El amplio campo referencial de Schreber permaneció intacto aun en su “locura” y esto es algo innegable; las alusiones a Byron señaladas párrafos arriba así lo confirman y hacen recordar el trastocamiento mental que Don Quijote padece después de leer tantas novelas de caballería.

(Sigue mañana)

-JLE
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Autor: bitacoradenaufragios

José Luis Enciso (México DF, 1976). Escritor y promotor cultural. Es autor de Los condenaditos (Pre-textos, 2005), Premio Internacional de Cuentos Max Aub, y El amor antes y después del final del mundo (IMC, 2014). También ha obtenido el Premio Internacional de Cuento Ciudad de Zaragoza (2012) y ha sido incluido en antologías en Argentina, España y México, como Bella y brutal urbe (Resistencia, 2013). Actualmente combina su escritura con la coordinación de actividades culturales y redes sociodigitales del Fondo de Cultura Económica. @jlenciso

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