Prensa y poder en México


Hay varios pretextos para desempolvar libros que no son nuevos, pero que resultan interesantes en alguna medida. Al cumplirse 30 años de la aparición de la novela Los periodistas, de Vicente Leñero, bien vale la pena revisar la relación peculiar entre los medios de comunicación y el poder político en México.
Para quienes no están familiarizados con el tema, Los periodistas narra los sucesos que, desde la perspectiva de un grupo de cooperativistas expulsado del periódico Excélsior el 8 de julio de 1976, determinaron la —presunta— intromisión gubernamental para despojar a ese medio de comunicación de un liderazgo que supuestamente resultaba incómodo al poder político de entonces.
Este caso se retoma en el libro aquí reseñado —en un texto que había permanecido inédito durante 5 años—, por uno de sus protagonistas: Julio Scherer.
Asimismo, Carlos Monsváis, quien recientemente cumplió 70 años, hace una revisión de los medios de comunicación y la política mexicana a lo largo de dos siglos en la segunda parte de este volumen.
Aquí el texto:

Hablar de sus relaciones es referirse a todo tipo de complicidades y desencuentros: los medios de comunicación y el poder político son piezas del mismo engranaje social. El equilibrio en sus vínculos se acerca demasiado a una exigencia, sobre todo en las sociedades llamadas democráticas. Pero en donde éstas sólo son un remedo, inevitablemente uno de esos ámbitos —ya los medios, ya el gobierno— habrá de terminar supeditado, de manera perversa, al otro.
El caso mexicano es claro ejemplo de ello. Demuestra que durante más de siete décadas de régimen priista, la relación prensa-gobierno fue una invariable historia de represiones, desdeñosas complicidades, continuos abusos y, de modo consecuente, de la imposibilidad de trasparentar la vida y la conducta política de quienes se encargaron de perfilar la situación actual de este país.
Las anteriores no son afirmaciones inéditas; el lector ha de hallar un vasto conjunto de elementos que corroboran lo dicho, pero aún parecieran insuficientes. Julio Scherer García y Carlos Monsiváis aportan con Tiempo de saber. Prensa y poder en México (Aguilar, 2003), una clara testificación y una crónica de tales relaciones perversas.
La primera parte del libro reúne las visiones de dos antiguos rivales —hoy amigos- respecto a los desencuentros que la cooperativa dueña del diario Excélsior mantuvo con los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y de Luis Echeverría Álvarez; dichos testimonios corresponden al propio Julio Scherer García y a Jorge Velasco. El primero, director de aquel rotativo a partir de 1968, fue depuesto de ese cargo el ocho de julio de 1976 como resultado de uno de los casos más conocidos de intromisión gubernamental en las funciones de un órgano informativo durante el siglo pasado; el segundo, fue trabajador y cooperativista de Excélsior, expulsado de esa institución en 1965.
De lo expuesto por ambos, Scherer concluye, tras “atar cabos”, que el trío formado por Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez y Mario Moya Palencia fue el responsable de socavar a Excélsior mediante el fomento de la discordia y la división entre los cooperativistas de aquel periódico. Además, pasa revista a varios “libros sin madre, nacidos del viento, sin registro ante la ley, sin derechos de autor, sin una editorial responsable, anónimos”, que circularon como abyectos ataques —auspiciados desde los gobiernos de esos años- en contra de él mismo y de personas y movimientos sociales críticos del “sistema”.
Por su parte, Jorge Velasco hace un recuento de su inicio en Excélsior; revisa su posterior rechazo al grupo dirigente del periódico y acepta que tras su expulsión del diario él y sus allegados mantuvieron relaciones con los gobiernos en turno con el fin de retomar el control de la cooperativa y expulsar de esa institución a sus rivales schereristas.
Más general resulta el trabajo de Carlos Monsiváis que compone la segunda parte del libro. Se trata de un recuento de relaciones entre prensa y gobierno, desde los días en que México estrenaba su independencia hasta la actualidad.
En primer orden, el cronista destaca la importancia de la prensa nacional del siglo XIX como arma de combate para las doctrinas liberal y conservadora; de fomento de la literatura nacional y de divulgación de la cultura europea en boga. Aunque la época de los gobiernos de Antonio López de Santa Anna significó una real limitación a la entonces llamada “libertad de imprenta”, las convulsiones del país y sus avatares llevaron al periodismo mexicano a dinamizarse con la aparición de publicaciones valiosas. Ya en la etapa histórica llamada “República restaurada”, es notable, escribe Monsiváis, la ausencia de la tradición “republicana” que le confiere una condición superior a los Presidentes, condición que habría de manifestarse de modo exaltado en los regímenes de Porfirio Díaz y del PRI.
Si bien la crónica de las etapas históricas iniciales del periodismo nacional que retoma Monsiváis se endeuda con publicaciones previas como La prensa. Pasado y presente en México, (1997) o El periodismo en México: 450 años de historia (1974), el examen de la “Era del PRI” como tumor enquistado por varias décadas en el gobierno de México, de su caída en el año 2000 y la revisión de las dinámicas informativas actuales, aportan detalles significativos de la historia reciente de los medios y la política en México.
Tiempo de saber. Prensa y poder en México confirma que la libertad de información fue, en el pasado inmediato de este país, algo muy cercano a una burla. ¿Podremos contemplar esto como un pasado ominoso e irrepetible? Tal interrogante no es resuelta por este libro, en él hallan su origen.

Julio Scherer García y Carlos Monsiváis,
Tiempo de saber. Prensa y poder en México,
Editorial Aguilar, México, 2003.

-JLE

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Autor: bitacoradenaufragios

José Luis Enciso (México DF, 1976). Escritor y promotor cultural. Es autor de Los condenaditos (Pre-textos, 2005), Premio Internacional de Cuentos Max Aub, y El amor antes y después del final del mundo (IMC, 2014). También ha obtenido el Premio Internacional de Cuento Ciudad de Zaragoza (2012) y ha sido incluido en antologías en Argentina, España y México, como Bella y brutal urbe (Resistencia, 2013). Actualmente combina su escritura con la coordinación de actividades culturales y redes sociodigitales del Fondo de Cultura Económica. @jlenciso

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