Tablas con la vida


Hoy cumple 75 años de vida Vicente Leñero.
Que ¿quién es Leñero?
Es un periodista-cuentista-novelista-dramaturgo-guionista —o sea, escritor o, mejor dicho, escribidor— mexicano, que nació en Guadalajara (1933).
Muchos, aun sin saberlo, hemos disfrutado de alguna obra, sea literaria o cinematográfica, que ha salido de su máquina de escribir —aborrece las computadoras— o que al menos tiene que ver con él.
Lejos del endiosamiento al que se han trepado hábilmente otros escritores que, aunque prolíficos no poseen la misma calidad, Leñero ha atravesado la literatura mexicana con pulmones de maratonista y mirada de arquero (Villoro dixit). Así se ha ganado su lugar, con obras, más que con actos.
Si sacamos de la historia literaria mexicana la obra de Chento —pa la familia y los muy muy cuates— quedaría un huecote, casi un cráter. Le duela a quien le duela. Por eso, podemos decir que Leñero ha alcanzado a hacer tablas con la vida —desde el punto de vista ajedrecístico—.
Es, ante todo, un incansable trabajador, artesano de la pluma, maestro de generaciones.
Es curioso, conozco periodistas maduros que lo consideran su maestro y conozco también chamacos de veintitantos años que dicen: “Es mi maestro” Los primeros, obviamente, en materia reporteril; los segundos, sobre todo, en cuestiones de guionismo cinematográfico.
Esto lo acerca mucho a un clásico viviente.
A mí lo que más me ha llamado la atención de su obra es la forma en que ha borrado esa vilipendiada frontera entre periodismo y literatura.
En una breve charla sostenida con él, hace ya algún tiempo, Leñero me hizo el siguiente resumen de su visión acerca del periodismo y de la literatura:
“Yo diría que hablar de Periodismo Literario es un pleonasmo, porque escribir siempre es una actividad literaria. El que escribe una carta ejerce una actividad literaria porque esa carta tiene que entenderse; debe tener cierta puntuación, ortografía y sintaxis. El Periodismo Literario, como lo entiendo yo, tiene que ver con la prensa. Para mí lo importante es que los géneros básicos del periodismo deben ser literatura, deben estar escritos con poder literario, deben convencer, emocionar, sembrar la expectación, la atención, despertar el interés, todos esos requisitos que se le exigen a un reportero para poder escribir bien son semejantes a los que se le piden a un novelista, a un cuentista, o a un narrador.
“Un reportaje en realidad es una especie que pertenecería al género del cuento; una entrevista igual. No sé si a eso le llamaría Periodismo Literario. A mí no me gusta mucho la palabra. Pero hay lo que sería su contraparte: la literatura sin ficción; la famosa Non fiction que promueven y recogen casi como teoría los novelistas norteamericanos: Norman Mailer, Tom Wolfe; toda esa generación que considera que la realidad presenta temas más interesantes que la ficción; que lo que se nos puede ocurrir es menos interesante de lo que uno ve a cada instante.”
Para acompañar este texto preferí mostrar una imagen de Leñero de cuerpo completo, es decir, con Estela, su mujer, ese personaje presente siempre en su obra.
Además, acá va un sonetito inédito —lo que nos faltaba— de Leñero, para quienes pensaban que no le da a eso de los versos:

La vida en jaque
Salí con peón de dama titubeante
buscando un juego lento y defensivo
con miras a quedar más tiempo vivo
ante un rival sin duda más brillante.
No supe ser audaz, no pude ir adelante,
no aspiré a ser osado ni ofensivo;
sacrifiqué mi dama sin motivo
por no pensar a tiempo otra variante.
Con peones y un alfil, la torre sola,
llegué a la extremidad de la partida
y entendí que si el mate nos inmola,
el triunfo es una gloria inmerecida.
Lo que importa al final —lo dijo Arreola—
es lograr hacer tablas con la vida.
Salud
-José Luis Enciso
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Autor: bitacoradenaufragios

José Luis Enciso (México DF, 1976). Escritor y promotor cultural. Es autor de Los condenaditos (Pre-textos, 2005), Premio Internacional de Cuentos Max Aub, y El amor antes y después del final del mundo (IMC, 2014). También ha obtenido el Premio Internacional de Cuento Ciudad de Zaragoza (2012) y ha sido incluido en antologías en Argentina, España y México, como Bella y brutal urbe (Resistencia, 2013). Actualmente combina su escritura con la coordinación de actividades culturales y redes sociodigitales del Fondo de Cultura Económica. @jlenciso

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