A lo Cortázar


Para Alí Chumacero

Tomar el tenedor y comenzar a batir el huevo, con la monotonía manual, casi mecánica, de mover el cubierto en la sustancia gelatinosa… y darse cuenta, de pronto, de que no habrá huevo batido, porque la clara y la yema no sólo no se han revuelto, sino que han escapado del tenedor y, en el plato, hay un pollito piando.

—Judith Solís Téllez

Autor: @jlenciso

José Luis Enciso (Ciudad de México). Escritor y promotor cultural. Es autor de Los condenaditos (Pre-textos, 2005) y El amor antes y después del final del mundo (FOEM, 2015).

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