Hipergrafía vs. catalepsia


I. Glosario introductorio (¡vaya con el terminajo!, pero eso es, ¡lo juro!)

Hipergrafía: De acuerdo con Pedro Ángel Palou —escritor mexicano—, este término alude a una compulsión por escribir.
Catalepsia bloguera: Disminución en la actividad periódica del bloguero.

II. De la frecuencia en el posteo

El tema de los blogs pausados me ha hecho reflexionar acerca de la frecuencia del posteo en los blogs, algo que, en fechas recientes, también ha generado eco en distintas —y muy buenas— bitácoras.
Todo empezó con un post de Eric Kintz, vicepresidente de marketing global de Hewlett-Packard, en el que esbozaba 10 puntos por los que él cree que ya no importa la frecuencia de publicación de un blog (enfocado a las bitácoras corporativas).
Después, me encontré la reproducción en español, acotada, en un excelente blog llamado Malas palabras, de Diego Rottman.
Acá reproduzco y acoto los textos, con distintos colores:
Negro: Kintz
Azul: Rottman
Gris: JLE
1- El tráfico se genera por participar en la comunidad, no por postear diariamente: la blogósfera se duplica cada medio año. Destacarse dentro de esa masa resulta cada vez más difícil, pues aparece un blog nuevo por segundo. Postear a diario sólo agrega más aturdimiento al aturdimiento, y hace que disminuya la eficacia con cada blog nuevo que se crea. En realidad, el tráfico llega a los blogs mediante links generados desde los blogs más populares, ya sea desde sus posteos o desde sus favoritos.

JLE: En realidad, el aturdimiento existe aun cuando se haga un posteo por semana. Si un bloguero deja de postear, digamos, por dos semanas, en ese tiempo la blogósfera seguirá su curso habitual y es posible que los sitios inactivos causen un efecto similar al de los programas de TV repetidos ante el zapping rutinario. Es cierto que los links y el target generan fidelidad, crean una participación comunitaria, pero, incluso, para hablar de una comunidad viva, dialogante, el posteo cotidiano es muy trascendente. Se puede no postear diario, tal vez descansar una semana, pero no se deben imponer criterios de periodicidad espaciada pensando en la conveniencia de lectura, ya que eso va en contra del espíritu mismo de los blogs. Es como confundir una bitácora con un magazín que se orienta a un target y a objetivos de consumo de información que, generalmente, persiguen metas comerciales que rigen las normas editoriales.

2- De todos modos, el tráfico es irrelevante para el éxito de su blog: lo que más importa es que como bloguero esté llegando a su target (que debe ser acotado y focalizado), no necesariamente cuánta gente lee sus posteos. Seducir a la audiencia con la que se desea establecer una relación es una estrategia más astuta que publicar frecuentemente.

JLE: Aquí resulta importante acercarse a los intereses del bloguero. Si tiene afanes de hacer un producto informativo cuyo fin es el consumo, lo dicho por Eric Kintz en este punto resulta completamente cierto, mas si el objetivo es “bitacorear”, lo más probable es que quien nutre el blog sólo busque un pretexto para el diálogo.

3- Los lectores fieles, visitando el blog todos los días, es tan web 1.0… la percepción de que se pierde a los lectores fieles si entran al blog y no hay nuevos posteos es tan extendida como inexacta. Los lectores se suscriben a sus blogs favoritos a través de feeds RSS y es por esta vía que se enteran del nuevo contenido. Son fieles porque están suscriptos al blog, no porque lo visitan todos los días.

JLE: Esto es, en parte, cierto, y refuerza la idea del punto uno: si no reciben actualizaciones en un buen tiempo, los suscriptores pueden, en un caso extremo, “desuscribirse”, y dar así por muerto el trabajo del blog pausado. Ahora bien, si aceptamos que hay una fidelidad, esto también implica un cuestionamiento: ¿a cuántos blogs pueden ser fieles los usuarios de la red? Dudo mucho de que un posteo frecuente haga que alguien se “desuscriba”; tal vez sea más determinante la pérdida de identificación con la información que ahí se maneja.

4- Publicar frecuentemente impacta negativamente en la lealtad de los lectores: aquí cita una teoría de Seth Godin, que anuncia la inminencia (sino la presencia) de la “fatiga del RSS”. Los lectores se ven saturados por los blogs que publican demasiado y que, en consecuencia, les exigen demasiado tiempo.

JLE: Creo que esto se responde con la acotación al punto 3.

5- La publicación frecuente hace que los ejecutivos top y los referentes del pensamiento se mantengan fuera de la blogósfera: debido al poco tiempo que tendrían para dedicarle a una actividad tan demandante.

JLE: Creo que esto contradice un poco a lo dicho en el punto 1: la lealtad no se genera por el número de posteos o de blogs. Yo creo que se genera por intereses.

6- La publicación frecuente genera un contenido de pobre calidad: la presión para poner algo todos los días en el blog perjudica la calidad de los posts. Son muy pocos los que se pueden dar el lujo de publicar textos realmente significativos diariamente.

JLE: Si aceptamos que esto es así, debemos considerar que muchos blogueros o lectores de blogs no buscan necesariamente una calidad determinada por parámetros objetivos, sino eco de sus intereses. En este aspecto también habría que considerar a los visitantes ocasionales, no sólo a los fieles.

7- Publicar frecuentemente hiere la credibilidad de la blogósfera: Kintz alude a los posts que son reproducidos una y otra vez (ante la presión de publicar algo cada día) sin la necesaria verificación de los datos, generando un efecto bola de nieve muchas veces inexacto.

JLE: No necesariamente. La credibilidad no se basa en el exceso o uso adecuado de la reiteración; se basa, creo yo, en la congruencia de contenidos, sean estos enfocados a blogs empresariales o a blogs personales. La calidad de la blogósfera no se cuestiona, tal vez sólo se dude la credibilidad de un blog y de su bloguero.

8- La publicación frecuente terminará delegando los blogs corporativos en las agencias de relaciones públicas: ya que las compañías se verán abrumadas por las exigencias de contenido, diluyendo así el verdadero valor de la blogósfera.

JLE: De entrada, un blog corporativo debería estar manejado por profesionales de comunicación corporativa, se hallen en un área interna de la compañía o en una empresa de relaciones públicas. Qué bien que el blog, como herramienta y práctica comunicativa, comience a profesionalizarse. De esa manera podrán acabarse los prejuicios acerca de cómo debe ser un blog y comprenderemos que estas bitácoras personales no tienen por qué ser medidas con los mismos criterios que aquellas que persiguen intereses organizacionales.

9- La exigencia de publicar frencuentemente contribuye al basurero de blogs: de acuerdo con Technorati, solamente 55% de los blogs sigue publicando después del tercer mes existencia. La presión por publicar a diario ciertamente contribuye a que esa gente abandone sus blogs.

JLE: Yo creo que un blog vivo —con síntomas de hipergrafía incluidos— no puede ser considerado basura. Por el contrario, un blog cataléptico, en muerte aparente, sí puede llegar a ser calificado como “basura” en ese limbo de la inactividad que resulta poco interactivo, nada dialogante y, por supuesto, incierto. Ahora que si la hipótesis es que la exigencia de publicar a diario inhibe la actividad del bloguero a largo plazo, entonces esa persona tenía una compulsión, no una necesidad comunicativa real. Si consideramos que el blog es un espacio abierto, gratuito y plural, estamos aceptando también que estas prácticas son totalmente normales, pero no hay que olvidar que “bloguero” no sólo es quien tiene un blog, lo es también quien resulta aficionado a esta herramienta.

10- Amo demasiado a mi familia: Kintz recomienda visitar Bloguers Anónimos a aquellos que insisten en publicar diariamente en sus blogs.

JLE: De acuerdo.

III. Conclusión

La hipergrfía es, en todo caso, preferible a la catalepsia, por varias razones: actualidad,
innovación y provocación son tres elementos que resultan fundamentales para generar diálogo participativo.
Los temores a la pérdida de calidad ocasionada por la hipergrafía son tan infundados como el carácter subjetivo que define a aquélla. Lo que puede parecerme muy bueno a mí, por ir acorde con mis intereses, puede no resultar atractivo para otros que buscan contenidos distintos.
El blog debe empezar a ser entendido no como una herramienta que tiene que cumplir requisitos comunicacionales específicos, sino como un medio de intercambio de información con características particulares que lo hacen único, aun cuando parezca perdido en la blogósfera y, más allá: en la red. O, ¿cuántas bocas son idénticas? Todas poseen dientes, lengua, paladar, etc., pero no hay dos iguales en el mundo.

-JLE

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Autor: bitacoradenaufragios

José Luis Enciso (México DF, 1976). Escritor y promotor cultural. Es autor de Los condenaditos (Pre-textos, 2005), Premio Internacional de Cuentos Max Aub, y El amor antes y después del final del mundo (IMC, 2014). También ha obtenido el Premio Internacional de Cuento Ciudad de Zaragoza (2012) y ha sido incluido en antologías en Argentina, España y México, como Bella y brutal urbe (Resistencia, 2013). Actualmente combina su escritura con la coordinación de actividades culturales y redes sociodigitales del Fondo de Cultura Económica. @jlenciso

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