Occidente: lo que importa es el miedo


En la prensa occidental —o, debiera decir, en la inglesa y en la de EU— son frecuentes las alusiones a Rusia como un peligro que renace.
El cartón que aparece al inicio de este post —de Mr. Fish, publicado en Harper´s Magazine— resume a la perfección, creo, ese ambiente.
Sin embargo, hoy, 28 de agosto, la edición en línea del Times londinense publica una colaboración de Lord Skidelsky, columnista del periódico ruso Vedomosti. En dicho artículo, titulado David Miliband tiene que dejar de jugar con fuego, le pone su repasada al canciller británico debido a la política exterior que intenta ejercer, pero del texto pueden rescatarse otras ideas generales que me sirven para rematar el inicio de esta entrada:
a) De acuerdo con el presidente Medvedev, Rusia está lista para una “nueva Guerra Fría”. Si los políticos desean una nueva guerra de ese tipo, la tendrán.
b) Cada paso de la política exterior rusa es recibido por Occidente con alarma y con sospecha. Sin embargo, esta política ha sido coherente durante años. El objetivo de Rusia ha sido el de reconstituir su gran poder y utilizarlo para recuperar una posición dominante en el antiguo espacio soviético cedido en 1990.
c) Tras las hostilidades en Osetia del Sur, Rusia enseñó una importante lección poscomunista: si Occidente puede invadir un Estado soberano sin sanción del Consejo de Seguridad de la ONU, ¿por qué no Rusia?
d) Rusia y China no son aliados naturales, pero el moralismo occidental y su ambición geopolítica puede hacer que piloteen juntos para resistir lo que consideran injerencias en su espacio.
Ese “moralismo” que destaca Skidelsky es, desde mi punto de vista, el fundamento del miedo que se refleja en los medios. Entiéndase en el sentido amplio del término, ese que linda con la hipocresía o la doble moral (como quien engaña a su mujer con otra, pero condena a otros que hacen exactamente lo mismo).
Si en México los secuestros y el narcotráfico son los temas que cohesionan el interés social, en los medios anglosajones, independientemente de la campaña presidencial estadounidense, lo es el regreso de Rusia como potencia y su posible alianza con quien sea (China —y ojalá que no con los musulmanes—, pensaría cualquier lector de blogs estadounidense, aterrado).
Y aquí vamos de nuevo:
¿Será que los occidentales tienen que ponerse a temblar, otra vez?
¿Será que los rusos, aunque ya no sean comunistas, aún conservan esa insana costumbre de comer niños? (Y ya se sabe, uno como quiera, pero, ¿y los más chiquitos?)
¿Qué será lo que más temen los líderes de Occidente: ver que Rusia y China se fortalecen o evidenciar que la hegemonía occidental se debilita?
Tal vez todo ello sea cierto. O tal vez no. Lo que importa, para algunos occidentales, es empezar a temblar, de nuevo.

-JLE

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Autor: bitacoradenaufragios

José Luis Enciso (México DF, 1976). Escritor y promotor cultural. Es autor de Los condenaditos (Pre-textos, 2005), Premio Internacional de Cuentos Max Aub, y El amor antes y después del final del mundo (IMC, 2014). También ha obtenido el Premio Internacional de Cuento Ciudad de Zaragoza (2012) y ha sido incluido en antologías en Argentina, España y México, como Bella y brutal urbe (Resistencia, 2013). Actualmente combina su escritura con la coordinación de actividades culturales y redes sociodigitales del Fondo de Cultura Económica. @jlenciso

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