La cortesía y la contingencia sanitaria


Si México no hubiese tomado las medidas de distanciamiento social, protección personal y atención médica oportuna para enfrentar la gripe porcina, el virus podría haber matado al menos a ocho mil 605 personas, según un modelo de impacto potencial elaborado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) divulgado hoy.

No sé qué tan precisa sea la cifra de la OPS, pero resulta consoladora, pues aún es común escuchar y leer lamentos (en medios de comunicación y en redes sociales) de gente que anhela volver a apapachar y a saludar con besos a sus cercanos, luego de verse impedidos a hacerlo debido a las medidas destinadas a prevenir contagios de A H1N1. El cariño es irreprimible (si se me permite el terminajo), pero hay quien lo lleva al extremo. Eso me hace pensar que la cortesía expresada en un saludo se convierte entonces en una manifestación que, ante la mínima ausencia o interrupción, termina siendo una gran pérdida emocional.
Hay un ensayo del escritor Javier Cercas en el que hace una vindicación de la cortesía, aborda lo mal entendida que está y sus relaciones con el respeto y los afectos. Parte de una sencilla pregunta (de ecos carverianos): “¿De qué hablamos entonces cuando hablamos de cortesía?”
Con un argumento que se basa en Schopenhauer, Cercas recuerda que los hombres son como los erizos, quienes si permanecen solos se mueren de frío, mientras que si se acercan demasiado se hieren con sus púas. El ensayo no tiene pierde y es breve. A mí me ha servido para reflexionar acerca del empecinamiento por apapacharnos (a veces varias veces al día, lo cual, ante una contingencia sanitaria, resulta incluso incomprensible). En ocasiones, creo, no vendría nada mal tomar un poco de frío, aun sin emergencias de ningún tipo.

Aquí el ensayo: La cortesía de los erizos.

La nota completa de la OPS, en Excélsior.

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Autor: bitacoradenaufragios

José Luis Enciso (México DF, 1976). Escritor y promotor cultural. Es autor de Los condenaditos (Pre-textos, 2005), Premio Internacional de Cuentos Max Aub, y El amor antes y después del final del mundo (IMC, 2014). También ha obtenido el Premio Internacional de Cuento Ciudad de Zaragoza (2012) y ha sido incluido en antologías en Argentina, España y México, como Bella y brutal urbe (Resistencia, 2013). Actualmente combina su escritura con la coordinación de actividades culturales y redes sociodigitales del Fondo de Cultura Económica. @jlenciso

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