Los mexicanos compran libros, pero no los leen


Ayer, 6 de diciembre, terminó la Feria Internacional del Libro 2009 en Guadalajara. De acuerdo con el presidente de la FIL, Raúl Padilla, el balance en ventas no fue tan negativo como se esperaba (se había previsto que la crisis económica podría reducir ampliamente los índices de compra de libros).

Según declaraciones a la prensa, Padilla dice que vio “contentos a los editores, vi mucha gente salir con bolsas (con libros), ese es un indicador, lo medimos con encuestas: cuántos de los que entran salen con bolsas. La industria editorial está pasando por una fuerte crisis, pero creo que en general va bien; era esperable que en esta edición la feria saliera con un razonable déficit por la situación económica, pero, por la habilidad de Nubia (Macías), se está saliendo tablas con lo que se ingresó, que fueron cerca de 62 millones de pesos, sólo en operación”.

Las cifras que señala el titular de la FIL deberían ser alentadoras en el supuesto de que si el sector editorial vende, la lectura, seguramente, gozará de cabal salud. Pero no siempre los objetos de deseo resultan fetiches placenteros. Esto salta a la vista cuando las cifras preliminares de ventas en la FIL se cruzan con los resultados en el ámbito educativo mexicano.

 ¿Cuánto leemos?

 El optimismo mediano por haber evitado una catástrofe monetaria en la feria librera más importante de habla hispana contrasta con el llevado y traído —e incluso molesto— déficit nacional de lectura. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE):

 * Hay sólo una biblioteca pública por cada 15 mil habitantes.

* 40% de los mexicanos nunca ha entrado en una librería.

* Existe una librería por cada 200 mil habitantes.

* En todo el país hay solamente 600 librerías.

* De entre 8.8 millones de mexicanos que han realizado estudios superiores o de posgrado, 28% (1.6 millones) nunca ha pisado una librería.

* La mitad de los estudiantes universitarios en México (cuatro millones) no compra libros.

* En el DF, las librerías por cada millón de habitantes se han reducido de 45 a 18, en 53 años.

* México ocupa el lugar 107, entre 108 países, por sus hábitos de lectura.

Pero los indicadores que integran esta perspectiva deplorable no son la causa principal de los rezagos educativos en México, sino una consecuencia. Acá linkeo una nota interesante publicada en Guadalajara, en vísperas del inicio de la FIL, que explora este mismo panorama de lectura y de consumo editorial.

 ¿Cómo leemos?

 Y con respecto a ese rezago educativo, las respuestas de la administración pública aún no generan resultados efectivos debido a que se trata de un problema añejo. De acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (ojo, son datos oficiales), la población mexicana figura en el último lugar en competencias lectoras (por ejemplo: comprensión de lo leído) de las 30 naciones que integran la OCDE; además, 50% de los jóvenes de 15 años se ubica en los niveles cero y uno, los más bajos del rendimiento escolar en las habilidades científicas, matemáticas y de lectura, por lo que México cayó 12 puntos en lectura y ciencias.

Estos datos han sido obtenidos del Programa de Fomento para el Libro y la Lectura “México lee más y mejor”, de la SEP, del cual pego aquí una copia:

De este informe, la prensa ha hecho eco y lo ha explicado de esta manera (ir a la nota)

¿Cuánto gastamos en educarnos?

Estos resultados negativos han intentado revertirse con distintas estrategias públicas que aún no logran corregir la tendencia negativa en los hábitos lectores nacionales. Por ejemplo, en México el gasto público en educación corresponde a 22%, cifra superior a lo destinado en Alemania, Italia y Japón, países en los que se invierte menos de 10%.

Ello quizás obedezca a que es más fácil mantener una base educativa sólida que crearla prácticamente desde cero.

Las cifras del aumento en inversión en el sector educativo también son tomados de la OCDE, aquí el link al documento en PDF (Un resumen de prensa acerca de los mismos datos en http://e-consulta.com/blogs/educacion/?p=107)

El gasto en educación, hasta el momento, no se ha reflejado en una mejoría sustantiva en los hábitos de lectura —menos aún en la educación nacional—, incluso cuando resulta significativo. Lo dicho por Raúl Padilla nos indica que también se ejerce un gasto importante en libros, vamos, que son negocio, pero ¿a dónde van a parar todos esos volúmenes comprados y no leídos?, ¿a una especie de limbo de letras que nacen muertas? ¿Quiénes gastan en libros? ¿Si tenemos tantos libros circulantes, qué debemos hacer para leerlos? (Todo exceso de circulante, dicen los economistas genera inflación y crisis.)

Así recibimos en México la víspera de la llegada del ebook, el cual, sin duda, será un objeto de regalo para la época navideña en 2010. Tal vez entonces me motive a escribir algo que se titule Los mexicanos compran ebooks, pero no los leen.

Anuncios

Autor: bitacoradenaufragios

José Luis Enciso (México DF, 1976). Escritor y promotor cultural. Es autor de Los condenaditos (Pre-textos, 2005), Premio Internacional de Cuentos Max Aub, y El amor antes y después del final del mundo (IMC, 2014). También ha obtenido el Premio Internacional de Cuento Ciudad de Zaragoza (2012) y ha sido incluido en antologías en Argentina, España y México, como Bella y brutal urbe (Resistencia, 2013). Actualmente combina su escritura con la coordinación de actividades culturales y redes sociodigitales del Fondo de Cultura Económica. @jlenciso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s