El pabellón de la límpida soledad


Heme aquí, otra vez, hablando de un libro. No lo haría si no me pareciera peculiar. Lo obtuve por casi un dólar. Pero el precio es lo de menos. Lo hago por otras razones. La primera es que el título me recordó al sitio donde Ts’ui Pên se enclaustró durante trece años —aun cuando era docto en astronomía, en astrología y en la interpretación infatigable de los libros canónicos, así como buen ajedrecista, famoso poeta y calígrafo, renunció a los placeres de la opresión, de la justicia, del numeroso lecho, de los banquetes y de la erudición, a fin de componer un libro y un laberinto—: el Pabellón de la límpida soledad. Esto último según “El jardín de los senderos que se bifurcan”, de Borges.

—Ese título me parece que habla de una sala de manicomio —me dijo alguien que lo halló entre mis cosas.

—Puede ser —respondí, seguro de haber encontrado en ese comentario la segunda razón que me ha movido a escribir este post.

El pabellón de la límpida soledad, de Adolfo Castañón, no es una novedad editorial, pero tampoco un clásico. Es un libro bien escrito, nada más, y ya es mucho. La primera edición data de 1988, en Ediciones del Equilibrista (en la imagen). Se divide en dos partes: Fuera del aire y El pabellón de la límpida soledad. Esta segmentación más que partir de un afán de clasificación obedece a un criterio cronológico (Fuera del aire se publicó en La máquina de escribir en 1977 como un volumen independiente), ya que los textos que integran ambas secciones no presentan diferencias sustanciales.

El libro puede inscribirse en la lista de obras que suelen juzgarse por la “calidad de su prosa” a falta de un canon apropiado o, tal vez, para zanjar el asunto de su análisis es más fácil recordar a Arreola diciendo que se trata de una obra de varia invención, compuesta por alegorías, minicrónicas y miniensayos rayanos en el cuento. Es casi un libro místico de universo aparentemente inocente pero críptico: el lector avanza las páginas con la sospecha de hallar evidencias de un orden subrepticio cuyo código no logramos pillar del todo, gracias a una construcción de muy buena factura que genera sospechas: ¿será acaso que nos está diciendo mucho más de lo que estamos logrando entender?

Estas páginas contienen ideas, generalmente escritas con elegancia, que construyen una narrativa encargada de hacer de lo extraño algo totalmente posible. Los momentos más altos, por cierto, se relacionan con la escritura y, en especial, con los escritores.

Por ejemplo: en “Contraseñas para un clásico”, hallamos como remate esta afirmación:

Uno de aquellos hombres, un alegre mercenario, me recomendó ir al panteón. Pero busqué en vano. Fui a desenterrar a un hombre y encontré un diccionario.

En “El vendedor”, además de abordar el tema de los libreros de viejo desde su dimensión de humanidad, aparece esta sentencia final:

Nadie ignora que al morir los hombres virtuosos suben al cielo transformados en libros.

Pero no todos los 27 textos tienen que ver con libros. Su variedad temática es salpimentada por la ironía, las referencias mitológicas y la lucha por subsistir en un mundo amenazante, no importa cuál sea ni en qué consistan los peligros.

Y sí, es probable que El pabellón de la límpida soledad tenga que ver con la locura o, tal vez, sea una apología del derecho a enloquecer.

-El pabellón de la límpida soledad
Adolfo Castañón
Ediciones del Equilibrista, 1988, 88 pp.
Anuncios

Autor: bitacoradenaufragios

José Luis Enciso (México DF, 1976). Escritor y promotor cultural. Es autor de Los condenaditos (Pre-textos, 2005), Premio Internacional de Cuentos Max Aub, y El amor antes y después del final del mundo (IMC, 2014). También ha obtenido el Premio Internacional de Cuento Ciudad de Zaragoza (2012) y ha sido incluido en antologías en Argentina, España y México, como Bella y brutal urbe (Resistencia, 2013). Actualmente combina su escritura con la coordinación de actividades culturales y redes sociodigitales del Fondo de Cultura Económica. @jlenciso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s