Es la evolución, estúpido. Un mensaje de Peter Sunde


Reproduzco una carta abierta —incluida una actualización final a la misma— escrita por Peter Sunde, uno de los fundadores del sitio The Pirate Bay (TPB). Fue publicada originalmente en Wired.co.uk. En ella, este hombre sentenciado por la justicia Sueca a ocho meses de prisión debido a violaciones a los “derechos reservados” menciona interesantes conceptos acerca de la libertad en internet, la voracidad de los dueños del entretenimiento y hace una invitación a cambiar los hábitos de consumo, desde una perspectiva más participativa. La carta se titula:

Es la evolución, estúpido.

Cuando tenía 9 años tuve mi primer computadora, una Amiga 500. Fue el mejor equipo jamás construido, con excelentes gráficos, sonido increíble y siete veces más rápido que el Commodore 64. Uno de mis amigos me dijo que la Amiga era inútil ya que era necesario el uso de un disquete para que iniciara sesión. En el C64 se podía programar sin ni siquiera un cassette.

Por supuesto, el C64 murió, mientras que la Amiga siguió creciendo. Amiga desapareció más tarde, cuando la tecnología mejoró. Todos sabemos cómo funciona la evolución, a excepción de una industria que se resiste a evolucionar: la industria del entretenimiento.

En lugar de ver la evolución como algo inevitable, la industria ha hecho de su negocio el rechazo al cambio, bajo cualquier medio necesario.

En el caso de The Pirate Bay (TPB) ha sido particularmente evidente. Mis compañeros co-fundadores —Fredrik Neij y Gottfrid Svartholm— y yo fuimos declarados culpables en 2009 de violación del copyright. La semana pasada, la Suprema Corte de Justicia de Suecia se negó a escuchar nuestra defensa. Cada uno de nosotros se enfrenta a entre cuatro meses y un año de prisión. Mi condena fue de ocho meses.

Por supuesto que hubiera preferido ganar en la Suprema Corte como una reivindicación personal y para tirar por tierra mi sentencia. Pero, más allá de eso, la Corte ha desperdiciado una oportunidad de oro para definir la forma de interpretar las directivas de la Unión Europea en el futuro sobre la información digital. Esa decisión, de no decidir, ha llevado a muchos expertos legales en Suecia a cuestionar los motivos de la denegación de la apelación. Sin embargo, las decisiones cuestionables comenzaron mucho antes.

El fiscal sueco envió un memorando en el año 2006 diciendo que TPB no era culpable de “crímenes” (también mencionó que las personas que dirigen TPB eran muy inteligentes). Pero Hollywood no estaba contento con esto y obligó al ministro de Justicia de Suecia a visitar la Casa Blanca y hablar sobre ello. Los Estados Unidos le dijeron a Suecia que si no retiraban de la red el sitio, no se les permitiría comerciar con los Estados Unidos.

El ministro (ilegalmente) dijo al fiscal lo que había sucedido, lo que le obligó investigar a TPB sólo unas pocas semanas después de enviar esa nota donde confirmaba que TPB era legal.

Evidentemente, Warner Brothers consideró que la investigación estaba tomando demasiado tiempo. El estudio estableció contacto con el agente de policía a cargo de la investigación y antes de que incluso hubiéramos sido interrogados por él, fue entrevistado para un trabajo con Warner Brothers.

Cuando nos enteramos de que había sido contratado (llegó a cambiar su estatus profesional de “policía” a “para Warner Bros” en Facebook) supimos que se trataba de una prueba de que ni la policía sueca podía con las grandes empresas de Estados Unidos que los contratan.

Me ascendieron de “testigo” a “sospechoso” una semana después.

Durante el juicio resultó que el juez era el presidente de la Agencia Sueca en favor de los derechos de autor, otro de los jueces tenía una compañía de discos, y otro era, antes, el presidente de la organización del lobby de los compositores. Y podría seguir.

El problema aquí es que estamos permitiendo que esta industria moribunda dicte los términos de nuestra democracia. Nosotros permitimos que dicten nuevas leyes (ACTA, SOPA, PIPA, IPRED, IPRED2, TPP, TRIPS, por nombrar algunas de las más recientes), que olvidan completamente la evolución.

Hoy invito a todos a que se aseguren de que la industria del entretenimiento ya no genere ganancias a través de ustedes. Deja de ver sus películas. Deja de escuchar su música. Asegúrate de encontrar alternativas para la cultura. Remixea, reusa, usa, abusa. Asegúrate de que nadie controle tu mente. Crea nuevos sistemas y tecnologías para darle la vuelta a la corrupción. Empieza una nueva religión. Inicia tu propia nación, o compra una. Compra un autobús. Hazlo pedazos.

Internet está siendo controlado por una industria corrupta. Tenemos que detenerlo.

Actualización: Debido a un error de edición, Carl Lundström se identificó como un co-fundador de The Pirate Bay. Aunque Lundström fue declarado culpable, él y los tres co-fundadores dicen que él no estuvo involucrado en el sitio.

Enlace al texto original

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Autor: bitacoradenaufragios

José Luis Enciso (México DF, 1976). Escritor y promotor cultural. Es autor de Los condenaditos (Pre-textos, 2005), Premio Internacional de Cuentos Max Aub, y El amor antes y después del final del mundo (IMC, 2014). También ha obtenido el Premio Internacional de Cuento Ciudad de Zaragoza (2012) y ha sido incluido en antologías en Argentina, España y México, como Bella y brutal urbe (Resistencia, 2013). Actualmente combina su escritura con la coordinación de actividades culturales y redes sociodigitales del Fondo de Cultura Económica. @jlenciso

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