En Informativo El Heraldo Fin de Semana, “Los condenaditos y otras historias de impiedad”


Hoy, en el Informativo El Heraldo de México Fin de Semana, Sofi García, Alex Sánchez y yo platicamos de mi libro “Los condenaditos y otras historias de impiedad”. Hablamos, además, de periodismo, literatura y hasta de la combi que esta semana nos permitió recrear una épica nacional de castigo al abuso. Agradezco la amabilidad de Sofi y Alex, y comparto el audio, por si gustan escuchar y comentar:

¿Se acentúan las palabras “sólo”, “éstos” y otros pronombres demostrativos?


Mi generación creció haciéndolo con tilde diacrítica, sobre todo en casos de ambigüedad. A partir de 2010, la RAE recomienda no hacerlo. A veces resulta cansada la explicación y la búsqueda de referencias con respecto a esa actualización, por eso reproduzco aquí lo que dice la Real Academia de la Lengua Española acerca del tema. Sirva de pie de nota para el trabajo de escritura. Para el mío y a quien pueda ser útil. La decisión de aplicar o no lo recomendado, como todo en la vida, es personal:

El adverbio solo y los pronombres demostrativos, sin tilde

La palabra solo, tanto cuando es adverbio y equivale a solamente (Solo llevaba un par de monedas en el bolsillo) como cuando es adjetivo (No me gusta estar solo), así como los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, funcionen como pronombres (Este es tonto; Quiero aquella) o como determinantes (aquellos tipos, la chica esa), no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación, bien por tratarse de palabras bisílabas llanas terminadas en vocal o en -s, bien, en el caso de aquel, por ser aguda y acabar en consonante distinta de n o s.

Aun así, las reglas ortográficas anteriores prescribían el uso de tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos para distinguirlos, respectivamente, del adjetivo solo y de los determinantes demostrativos, cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad, como en los ejemplos siguientes: Trabaja sólo los domingos [= ‘trabaja solamente los domingos’], para evitar su confusión con Trabaja solo los domingos [= ‘trabaja sin compañía los domingos’]; o ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración), frente a ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso, y aquellos acompaña al sustantivo libros).

Sin embargo, ese empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo y los pronombres demostrativos no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas o acentuadas a palabras átonas o inacentuadas formalmente idénticas, ya que tanto solo como los demostrativos son siempre palabras tónicas en cualquiera de sus funciones. Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, la de no tildar nunca estas palabras.

Las posibles ambigüedades pueden resolverse casi siempre por el propio contexto comunicativo (lingüístico o extralingüístico), en función del cual solo suele ser admisible una de las dos opciones interpretativas. Los casos reales en los que se produce una ambigüedad que el contexto comunicativo no es capaz de despejar son raros y rebuscados, y siempre pueden evitarse por otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente o únicamente, en el caso del adverbio solo), una puntuación adecuada, la inclusión de algún elemento que impida el doble sentido o un cambio en el orden de palabras que fuerce una única interpretación.

Fuente: RAE Consultas

José Luis Enciso, perfil


Autor de Los condenaditos y otras historias de impiedad (Rayuela, 2019), El amor antes y después del final del mundo (FOEM, 2015) y Los condenaditos (Pre-textos/Fundación Max Aub, 2005).

Contacto: jlenciso@msn.com

Algunos reconocimientos:

  • Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo 2018 con el relato “Lo que pasa por la mente de un tirador” (Mérida, México
  • Premio Internacional de Relatos Ciudad de Zaragoza 2012 con la obra “El milagroso regreso” (Zaragoza, España)
  • Premio Internacional de Narrativa Breve Canal Literatura 2009 con el relato “Un mejor cielo” (Murcia, España)
  • Premio Internacional de Cuentos Max Aub 2005 con “Los condenaditos” (Valencia, España)

Ha sido incluido en varias antologías, entre las que destaca Bella y brutal urbe (Ed. Resistencia, 2012). Estudió Periodismo y Comunicación Colectiva en la UNAM y la Maestría en Comunicación en la Universidad de la Comunicación.

Entrevista con Luisa Iglesias Arvide en la Primera Emisión del Sistema Nacional de Noticias del IMER:

Charla con Julia Santibáñez en Código Radio:

Entrevista con Mariana H en Imagen Radio por el libro de cuentos Los condenaditos y otras historias de impiedad (Rayuela, 2020):

Reseña en Tercera vía

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Publicaciones:

Algunas publicaciones online:

Participación en el ciclo “Encuentros con la palabra: el trabajo literario en Yucatán”


Escribir en medio de una pandemia, de eso hablaremos hoy colegas de Yucatán y yo, a las 19:30 h, por Libros Al Aire. Acá comparto un enlace a la columna que Ros Quijano dedicó al ciclo en el periódico Novedades: https://sipse.com/novedades-yucatan/opinion/eclosion-letras-columna-rosely-quijano-leon-encuentros-palabra-370013.html

La imagen enlaza a la charla en Facebook:

“Los condenaditos y otras historias de impiedad”, en Radio Educación. Lectura y entrevista


El programa Su casa y otros viajes de Radio Educación abrió sus micrófonos para hablar acerca de Los condenaditos y otras historias de impiedad (programa transmitido el 25 de marzo de 2020). Aquí el podcast:

Entrevista con Luisa Iglesias en IMER, por “Los condenaitos y otras historias de impiedad”


El Sistema Nacional de Noticiarios del IMER, Instituto Mexicano de la Radio, encabezado por Elia Baltazar, hizo este podcast de la charla con Luisa Iglesias acerca de “Los condenaditos y otras historias de impiedad”. Lo comparto y agradezco nuevamente a Elia, a Luisa y a su equipo el espacio, el tiempo y la amabilidad. Enlace a la charla: https://cutt.ly/OiVm9h0

Detalles del libro: https://cutt.ly/3iVDGOe

Los condenaditos y otras historias de impiedad, en la UPVM


Impresionado y contento con la amplia participación en esta charla, ideada por Juan Nicolás Becerra Hernández y apoyada por la Universidad Politécnica del Valle de México, en la que tuve chance de hablar acerca de “Los condenaditos y otras historias de impiedad” (Rayuela 2020), así como de libros, cine, lectura y otros temas. Se trata de la primera emisión del ciclo “Por cada lectura una aventura”, foro de lectura en vivo organizado y moderado por Juan con el apoyo de la UPVM. Acá el testimonio en video:

Dos mil veinte, el Año de la Transmisión


Dos mil veinte, el Año de la Transmisión  —de virus y vía Zoom—; el año en que nuestra casa se convirtió en estudio de tele, en plató casero, en el que abrimos al mundo rincones de nuestros respectivos hogares incluso desconocidos para algunos amigos; el año en el que volvimos a encontrarnos con esos amigos, a quienes no veíamos desde hacía mucho, cambiando el «toc toc» por el «tik tok», total, tantas videojuntas, videoclases, videopresentaciones y videobabyshower nos hicieron perderle el miedo a la cámara y hasta nos convencimos de nuestro gran carisma, antes sepultado en nuestras fotos bajo varias capas de filtros; el año de los muertos cuya pesada ausencia se columpia en las curvas de la estadística; el año en que dio inicio esa entelequia de la cual todos hablamos, sin saber a ciencia cierta lo que decimos, llamada #NuevaNormalidad, mascarada cuya etiqueta exige cubrebocas y no antifaz.

Aquí, Caifanes, separados pero no del todo —fieles a su costumbre—, parecen cantarle al endiablado añito: «Aviéntame hasta donde quieras y luego ven a mirar cómo no muero, cómo aguanto». Si hay una imagen emblemática de nuestros días, una imagen con música para el fade out de nuestro final de temporada, es este video, testimonio de que aquí seguimos, cada quien en su cuadrito: