Apuntes sobre “Los panes y los pescados” de Aldo Rosales

“…se aleja, por fortuna, de la fórmula discursiva cercana al chiste aforístico y al meme que ha invadido a eso que conocemos como microficción, en muchas ocasiones origen de la trivialización de ideas que pudieron llegar a más y que ha rasgado la etiqueta del género ante los ojos miopes de algunos defensores de la altísima literatura…”


De entrada debo decir que es un muy buen hallazgo editorial.

Tenía algo de tiempo que no escribía sobre libros nuevos, soy poco entusiasta en muchos sentidos, entre ellos al acercarme a las novedades que compendian relatos, heráldica comercial de Los panes y los pescados de Aldo Rosales (Ediciones Periféricas, 2018). Además debo confesar que no soy nada religioso y la referencia al milagro bíblico suministrada en la portada de este volumen me hizo percibir ecos misales e incluso culinarios, por lo que retrasé un poco su lectura. Apenas leí los primeros textos comprendí mi error y sospeché un juego conceptual, una apuesta que no se me hizo, finalmente, ni descabellada ni ociosa: cada una de las 27 piezas que componen este artefacto termina siendo la polaroid de un milagro, la captura de un destello, de algún detalle extraordinario en historias cuyas circunstancias nada de extraordinarias tienen: son comunes, diarias, normales; hablan de vida, recuerdos, muerte, enfermedad, azar; de hijos, novias, vecinos, amigos. ¿Qué me ha atraído para apuntarlo aquí, si tan ordinario parece, entonces? La hechura, ¿qué más? 

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Hay libros que asombran y paralizan; existen otros a los que, por el contrario, quisiéramos meterles mano de tan cercanos que terminan leyéndose. Estamos ante uno de los segundos. Aquí los asombros que produce no son de tipo contemplativo sino que incitan al lector a construir el relato junto con los personajes, la autoría ilusoriamente se reparte debido a la idea de cercanía que el autor logra insulfar a sus narraciones. Y lo consigue valiéndose de varios mecanismos.

Hablemos de las circunstancias en las historias. Si las decrépitas vecinas del departamento contiguo se suicidan es motivo de escándalo y morbo, en cualquier lugar y situación, no lo neguemos. Lo natural es morir, lo peculiar es la forma, lo improbable, lo no cotidiano, es consignar esa ausencia por el silencio, a través de una delagadísima pared, que suple las vocalizaciones de las clases de inglés que aquellas mujeres tomaban. La sinécdoque, en este caso, es un tajo contundente, ¿a poco no?

Hablemos de personajes. Premeditadamente no son delineados a profundidad, lo cual permite que los describan sus acciones. No los conocemos del todo, no sabemos su pasado, entonces los hechos nos cuentan mucho, como suicidarse así, sin aviso, sin apelar a la compasión del lector pero mostrando que todas y cada una de las acciones se justifican si volvemos apenas unas líneas antes. No sabemos qué piensan exactamente o qué sienten los seres que ahí se relacionan. El peso de la acción es irrefutable y traslada pensamiento y sensaciones al lector.

Podríamos desarticular y analizar más relatos, no obstante ha sido un exceso hacerlo ya con uno. Es una muestra de que en cada ficción de las aquí estudiadas juegan igualmente historia, personajes y situación; al final, casi en todas las piezas, nos quedamos pensando en lo leído más tiempo del que tardamos en leerlo. Todo propiciado por relatos de apenas una cuartilla, cortes de una realidad que terminan siendo muestras precisas del resto, de aquellas vidas, porque eso es a lo que nos asomamos, a vidas complejas perfiladas con apenas unos cuantos trazos; el autor, quirúrgico dibujante, cocinero avispado, recoge en poca sustancia la esencia y convierte sus cuentos en disparadores de sentido, en persuasivas muestras de otro universo que el lector recibe como en una cata.

Tras esto podrá acotárseme que estoy describiendo una minificción correcta en función del canon del género, que eso no implica superpoder alguno sino el trabajo de un escritor aplicado, lo cual incluso sería ya suficiente. Y es ese punto el que me llama la atención y quiero destacar: su valor radica no en que estemos ante historias extraordinarias o superpoderosas, sino en la habilidad literaria que en ellas percibo —las 27 no se leen como un exceso—, una habilidad que se aleja, por fortuna, de la fórmula discursiva cercana al chiste aforístico y al meme que ha invadido a eso que conocemos como microficción, en muchas ocasiones origen de la trivialización de ideas que pudieron llegar a más y que ha rasgado la etiqueta del género ante los ojos miopes de algunos defensores de la altísima literatura.

Otro aspecto que quiero destacar de esa habilidad literaria es la forma precisa y general, a la vez, de escribir —vaya contradicción mía, vaya equilibrio del autor Rosales—, la cual consigue que los textos admitan lecturas con más de una lente, que sean pequeñas crónicas y también cuentos y también micronovelas. Un crítico medianamente capacitado podría diagramar con mucha mayor exactitud lo que yo apenas relato desde la superficie y el deleite; con suerte podremos leer otras notas que desentrañen la estirpe de estos relatos, sus referentes, sin embargo el valor final que yo quisiera resaltar en el libro es justamente el valor —la valentía— para no adornar de más lo contado: el narrador se nota poco —su mayor habilidad, pues se llega a intuir y a compartir la tentación por saborear alguna frase— y logra dar a cada texto una tensión especial mediante el buen uso de la contención; el silencio, la pausa, en ocasiones dicen más que varios gritos juntos. Y hay contención en quien escribe, en los personajes, en las situaciones, todo vinculado en una promesa de que algo explotará y es entonces cuando el mismo lector se tensa al sentir que entra en un campo minado donde en cualquier momento hallará el destello del que hablé al inicio de estos apuntes, que presenciará un pequeño milagro hasta entonces secreto.

También de salida debo decir que es un muy buen hallazgo editorial.

Érase un perro, de Alfonso Reyes: acerca de nuestra mansedumbre


Este breve texto está inspirado en un can feo y callejero que conmovió a Alfonso Reyes en alguna de sus tantas visitas a Cuernavaca y que le sirve para exponer acaso las tribulaciones de ciertas almas humanas, aquellas que hallan tranquilidad en la resignación, el conformismo y la servidumbre. Apareció originalmente en el hoy extinto periódico Novedades el 27 de diciembre de 1953, seis años antes de la muerte del autor. Con apenas página y un párrafo, logra un efecto disparador como la microficción, de hecho yo le llamo “ensayo”, pero bien pasa por artículo, cuento y crónica.

Érase un perro

Por la terraza del hotel, en Cuernavaca, como los inacabables mendigos y los insolentes muchachillos del chicle, van y vienen perros callejeros, en busca de un bocado. Uno ha logrado conmoverme.

Es un pobre perro feo, pintado de negro y blanco, legañoso y despeinado siempre. Carece de encantos y de raza definida, pero posee imaginación, lo que lo enaltece en su escala. Como el hombre en el sofista griego —fundamento del arte y condición de nuestra dignidad filosófica—, es capaz de engañarse solo.

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Alfonso Reyes y el perro Alí (Buenos Aires, 1927)

Se acerca siempre sin pedir nada, a objeto de que la realidad no lo defraude. Se tiende y enreda por los pies de los clientes, y así se figura tener amo. ¿Algún puntapié, algún mal modo, alguien que lo quiere echar de la terraza? El perro disimula, acepta el maltrato y vuelve, fiel: nada solicita, sólo quiere sentirse en dependencia, en domesticidad humana, su segunda naturaleza.

Los amos no son siempre afables, pero él entiende; los tiempos son duros, la gente no está de buen humor, los países andan revueltos, el dinero padece inflación, o sea que el trozo de carne está por las nubes. Toynbee diría que cruzamos una “era de tribulaciones” (age of troubles), algo como haberse metido en una densa polvareda. El perro entiende. Por lo pronto, ya es mucha suerte tener amos, o forjárselos a voluntad.

A veces, una mano ociosa, a fuerza de hábito, le acaricia el lomo. Esto lo compensa de sus afanes: “Sí —se dice meneando el rabo—, tengo amo, amo tengo.”

Hay algo todavía más expresivo cuanto a la ilusión del pobre perro, y es que se siente guardián del hotel, y gruñe a los demás perros y los persigue para que nadie moleste a sus señores ni mancille su propiedad.

Así, de espaldas a sus semejantes, sentado frente a su humana quimera, alza la cabeza, entra en éxtasis de adoración—y menea el rabo. (¿La “servidumbre voluntaria”?)

Fuente: Alfonso Reyes, “Érase un perro”, Las burlas veras. Primer ciento, Obras Completas,  t. XXII, Fondo de Cultura Económica, México,  1990, pp. 429-430.

Chau apurado para Buenos Aires


Linda estás hoy, Buenos Aires (a pesar de Macri). Aun tras la tormenta madrugona de hoy y el pronóstico de lluvia permanente abriste el cielo pa despedirnos, porque a ambos nos gusta el sol. Agradezco el detalle y apuro el chau nomás para no ponernos sentimentales (no es de malevos como nosotros, viste?). Me voy porque tengo la peculiaridad de ser hombre y no viento o sombra o ectoplasma chocarrero o algo etéreo que me permita quedarme y a la vez partir o teletransportarme. Ni pedo. Uno es lo que es y ya está. Si puedes, alguna tarde mándame hasta el norte un airecillo de esos que corren por tus calles y doblan, imprudentes, tus ochavas; que lleve un olor a bifecito (o bifito, para decirlo en porteño) de chori asándose en alguna de tus terrazas; que incluya algunos gritos festivos del piberío (sí, esto se lo plagie a Eladia), olor a mate, a fiambrería y visiones de sol sobre los capós de los taxis más lindos del mundo; resguarda el tesoro de Núñez siempre (tu mayor riqueza, para mí). No quiero ponerme espeso, yo que de plomo soy muy a menudo. Distendamos entonces: chauchas totales.

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Al son de ¡Que viva la literatura! anuncian actividades de la 32 Feria Internacional del Libro Oaxaca 2012


Del 1 al 11 de noviembre se llevará a cabo la 32 edición de la Feria Internacional del Libro Oaxaca, dedicada al escritor mexicano José Emilio Pacheco.

Esta vez, FILO contará con más de 100 actividades, 20 presentaciones de libros, conciertos musicales y la participación de 85 autores, entre quienes se encuentran Margo Glantz, Juan Villoro y Sergio Pitol, entre muchos más.

Todo el programa, detalles y más información en:
http://www.vivelalectura.com.mx/

Y, por supuesto, ¡Que viva la literatura, salud!:

Operación masacre, película con guión de Rodolfo Walsh


El 8 de octubre de 1895 nació Juan Domingo Perón, una de las figuras políticas más relevantes de América Latina en el siglo XX. Murió en 1974, dos años después de que se filmara una película basada en una historia que atañía directamente a la persecución que su legado había padecido tiempo atrás. El autor de tal historia se llamaba Rodolfo Walsh y su obra Operación masacre. Con ella, se había convertido en uno de los pioneros del gran reportaje literario contemporáneo al consignar la represión contra el peronismo desatada en Argentina durante la dictadura militar de Pedro Eugenio Aramburu, a partir de 1955.

La “revolución libertadora”, como se llamaba el movimiento encabezado por Aramburu y otros militares afines a la oligarquía que en 1955 depuso al gobierno democrático de Perón, aplastó un intento de contragolpe, en 1956, con muchas muertes de por medio. Un hecho emblemático de esa respuesta fueron los “fusilamientos de José León Suárez”, una verdadera masacre en un basural de General San Martín, Gran Buenos Aires. Las víctimas se encontraban escuchando por la radio una pelea de box. Walsh contactó a los sobrevivientes de ese hecho y escribió Operación masacre, como libro (1957) y también colaboró en el guión de la película que, dirigida por Jorge Cedrón, se filmó en 1972.

Walsh murió asesinado a manos de otra dictadura argentina, la de “el proceso de reorganización nacional”, instaurada en 1976, cuando ésta cumplía un año en el poder. El periodista cuestionaba la conducta de los militares en una carta que puede leerse aquí. Al día siguiente fue secuestrado por los matones al servicio de la junta de gobierno.

Como escribió José Emilio Pacheco: “De esta forma desapareció uno de los grandes escritores hispanoamericanos de nuestro fin de siglo (XX). Pero, como él mismo escribió acerca de su hija, muerta en combate unos meses atrás, Walsh vivió para otros, y esos otros son millones”. Seguramente esos otros querrán conocer, si no lo hacen ya, el testimonio que se reúne en Operación masacre. La he encontrado completa y aquí la comparto, hoy, 8 de octubre, pues la fecha viene bien para no olvidar.

Resultados de los Premios Bellas Artes de Literatura 2012, México


El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) han dado a conocer los fallos correspondientes a cada premio:

Los galardonados son:

1)    Martha Judith Segura Medina, ganadora del Premio Bellas Artes de Cuento Infantil Juan de la Cabada.

2)    Gabriel Rodríguez Liceaga, ganador del Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí.

3)    Susana Quintanilla Osorio, ganadora del Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas.

4)    Alejandro García Neria, ganador del Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry.

5)    Rodrigo Garnica, el Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada.

6)    Enrique Olmos de Ita, ganador del Premio Bellas Artes de Obra de Teatro para Niños.

7)    Carlos Velázquez, Premio Bellas Artes Testimonio Carlos Montemayor.

8)    Hugo Alfredo Hinojosa, ganador del Premio Bellas Artes Mexicali Dramaturgia.

9)    Claudina Domingo, ganadora del Premio Iberoamericano Bellas Artes de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada.

De llamar la atención resulta que tanto el Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero como el Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela fueron declarados desiertos.

Fuente

Tusquets editores y el FCE invitan a venta especial de libros


Ambos sellos editoriales han preparado la venta especial Los tesoros de Tusquets se encuentran en el Fondo, en la Librería Rosario Castellanos del Centro Cultural Bella Época, con alrededor de mil 400 títulos -aproximadamente 25 mil ejemplares- que estarán a la venta con 30 por ciento de descuento (salvo novedades, en acato a las legislaciones vigentes).

Esta alianza entre Tusquets, fundada en 1969 en Barcelona, y el Fondo de Cultura Económica, la editorial estatal más importante de Hispanoamérica, permitirá acercar al público el catálogo de las colecciones: Andanzas, Maxi, Fábula, Los 5 Sentidos, Cómic, Kriterios, Metatemas, Marginales, Ensayo, Textos en el Aire, Tiempo de Memoria, La Sonrisa Vertical, Valentina y Simón.

Esta venta será inaugurada el miércoles 3 de octubre, a las 19:00 horas, y culminará el día 28. Además de su importancia comercial, esta reunión trascenderá, sin duda, en el ámbito cultural, con las siguientes actividades:

  • El jueves 4 de octubre, a las 19:00 horas: Eduardo Antonio Parra presenta Nostalgia de la sombra, con los comentarios de Alejandro Páez Varela.
  • El miércoles 10 de octubre, a las 18:00 horas: Jis y Trino firman El Santos vs. La Tetona Mendoza. El desmadre detrás de la película.
  • El viernes 12 de octubre, a las 19:00 horas: Jean Meyer presenta La fábula del crimen ritual, con los comentarios de Enrique Krauze.
  • El viernes 19 de octubre, a las 19:00 horas: Lectura de cuentos de la antología La muerte y su erotismo. Participan: Gabriela Jauregui, Julieta García, Andrés de Luna y David Miklos.
  • Y el viernes 26 de octubre, a las 20:00: Antonio Orejudo presentará Ventajas de viajar en tren.

La inauguración y todas estas actividades se efectuarán en ave.Tamaulipas 202, esquina con Benjamín Hill, colonia Hipódromo Condesa, México DF. En la apertura estarán presentes Verónica Flores (directora literaria de Tusquets Editores México) y Joaquín Díez Canedo (director general del Fondo de Cultura Económica), además de autores como Sandra Lorenzano, Gabriela Cano, Vivian Abenshushan, María Antonieta Mendívil, Julieta
García, Johanna Lozoya, David Ojeda, Agustín Ramos, Fernando del Collado, Fernando
M. González y José Mariano Leyva, entre otros.

La invitación:

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