La última cena, de Héctor A. Murena


El nombre de Héctor A. Murena es leído en la literatura latinoamericana no de manera masiva; se trata de “un autor al que se conoce mucho menos de lo que exigiría su importancia”, dice Guillermo Piro en la antología que el Fondo de Cultura Económica publicó en 2002 con fragmentos de la obra de este escritor argentino. En una búsqueda rápida de su legado en la web pueden hallarse textos notables, salvo el que reproduzco a continuación, un cuento corto que muestra la habilidad narrativa de este autor:

La última cena
Héctor A. Murena
La historia de los trabajos de Leonardo da Vinci es oscura.
La extremada reserva del maestro, el recelo que lo llevó incluso a escribir de derecha a izquierda, el aura de misterio que le conferían las estatuillas de ídolos bárbaros de las que no se separaba, todo en fin, hizo no sólo que muchos lo tuvieran por mago o impío, sino también que numerosas circunstancias de su vida y su obra permaneciesen ignoradas.
Dentro de esta incertidumbre, nada más incierto que el caso de La última cena, del convento de Santa María delle Grazie, en Milán.
Matteo Bandello manifiesta que tardó quince años en ejecutarla y que Ludovico el Moro se enfadaba por la lentitud de su protegé. Sin embargo, Luca Pacioli la da por concluida en 1497, o sea seis años después del establecimiento de Leonardo en Milán.
Una versión de Vasari parece confirmar lo aseverado por Bandello. Narra que el maestro, nunca satisfecho con los modelos que posaban para esa pintura, vagaba por las campiñas vecinas a la ciudad en busca de hombres con rasgos que se aproximaran

justdoit
Just do it, ilustración de Adriana Degetau (@adegetau)

a lo que él imaginaba. Así halló a su Cristo, joven leñador de rostro muy hermoso y espiritual. La fortuna en cambio se le había mostrado adversa en cuanto al modelo para Judas Iscariote. Transcurrieron los años y el cuadro continuaba inconcluso, porque al maestro no terminaban de complacerle ninguno de los dispuestos a posar para tal imagen.
Un día en una taberna de los suburbios encontró al hombre con la cara deseada. Comenta Vasari que Leonardo, al examinar al sujeto a la luz, apenas habría podido contener una exclamación, a causa de la exactitud con que aquellas facciones crueles y angustiadas respondían a lo que él había concebido. Pero cuando supo que era el mismo leñador que años atrás posara como modelo para Cristo, el mismo leñador, que desde entonces se había vuelto criminal y ladrón, Leonardo se quedó , por así decirlo, tranquilizado.
Hizo que lo acompañara a su taller, a paso sin duda lento.

Tomado de Visiones de Babel, Héctor A. Murena. FCE, 2002, colección Tierra Firme.

Huellas lectoras en FIL Minería 2016


Jose Luis Enciso FIL Mineria Huellas Lectoras

Siempre es toda una experiencia hablar acerca de la lectura y compartir asombros con quienes asisten a las ferias del libro. En la edición XXVII de la FIL Minería tuve el gusto de hacerlo, invitado por dicha Feria así como por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

Comparto aquí el boletín de ese encuentro el cual no sé si a los asistentes les haya resultado tan revelador como a mí, gracias a la estupenda entrevista que me hizo Raquel Portillo (enlace a la fuente)

Inició el ciclo “Huellas lectoras” con la presencia del escritor y promotor cultural José Luis Enciso

  • Feb 24, 2016
 José Luis Enciso Martínez es narrador y promotor de la cultura, especialmente de la lectura. Actualmente es jefe de Actividades Culturales y Comunicación Digital del Fondo de Cultura Económica (FCE), además de llevar un blog llamado “Bitácora de naufragios”. Como parte de las actividades del Programa Libro Club CDMX de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, el escritor se presentó en la XXXVII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), donde, junto a la moderadora Raquel Portillo Casarreal, habló sobre su trayectoria como lector.

Enciso Martínez relató sus primeras experiencias lectoras, que ocurrieron cuando pudo juntar dos palabras para darles un significado y se dio cuenta de que más palabras juntas contaban una historia. A ese “acto de magia”, como lo llamó, lo relaciona desde entonces con la actividad de leer.

En su casa no había muchos libros y describió que tuvo una infancia solitaria; su mamá—quizá como un acto de compensación, apuntó— le compró algunos. A los siete años le dio un ejemplar enorme de Don Quijote de la Mancha, que lo asustó un poco por su tamaño y la cantidad de palabras contenidas. Para los 15 años, ya leía ávidamente cosas como El retrato de Dorian Gray, de Wilde. Actualmente sus escritores favoritos son, en su mayoría, latinoamericanos, como Borges y Cortázar. Pero su “libro de cabecera” es Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar. En segundo lugar, está La invención de Morel, que utiliza más para la bibliomancia: “es una especie de oráculo, a veces le hago preguntas al libro y elijo una página y un párrafo al azar”; con esta técnica —que recomendó no hacer— ha encontrado respuestas a sucesos de su vida.

Mientras estudiaba Periodismo y Comunicación Colectiva, se interesó en la escritura y empezó a hacer reseñas literarias que se publicaron en diarios como Milenio, El Universal y el suplemento “Posdata”, del desaparecido diarioEl independiente.

Curiosamente, ha ganado premios literarios españoles, como el Max Aub (Valencia, 2005), Narrativa Breve Canal Literatura (Murcia, 2009) y Ciudad de Zaragoza (2012); pero nunca un premio nacional. Decidió meter una obra al Max Aub cuando tenía 28 años. “Cuando uno no ha publicado se siente más osado para hacer cosas”, afirmó. Su amigo Luis Felipe Lomelí había ganado el Concurso Latinoamericano de Cuento Edmundo Valadez, y eso lo impulsó a enviar su texto Los condenaditos —publicado después en la Editorial española Pre-Textos— al concurso Max Aub. “Éramos dos jóvenes escritores que querían comerse el mundo”, explicó, refiriéndose a Lomelí y él.

Para el escritor, el proceso o experiencia de la lectura no termina cuando se cierra la cubierta del libro o se termina un texto: continúa cuando se escribe y finaliza en la promoción cultural.

“La mejor forma de promover la lectura es el chisme”, expresó, citando al escritor y ensayista Alberto Manguel. Y fue la necesidad del chisme la que lo movió a convertirse en promotor cultural, “como cuando lees y algo te asombra y quieres compartirlo con alguien”.

Su labor en el FCE consiste en dirigir un equipo de promoción cultural física —como presentaciones de libro y charlas— y digital, en donde buscan atrapar “nuevos públicos en nuevos soportes”. Aclaró que las plataformas van más allá de Facebook y Twitter: uno de sus proyectos más recientes fue crear perfiles falsos en la red social Tinder de los personajes de la novela Noticias del Imperio, de Fernando del Paso. También organizó un concurso internacional de booktubers para la celebración de los 25 años de la colección “A la orilla del viento” en el cual participaron niños de 9 a 15 años de México, Argentina y otros países.

José Luis Enciso se siente “muy afortunado de hacer lo que le gusta”. Piensa que en cuanto al fomento de la lectura “siempre hay que implementar otros mecanismos” como las redes sociodigitales. Aconsejó al público, conformado en su mayoría por jóvenes, a estar atentos a las ofertas culturales que se les presenten, no sólo de lectura, sino de música y otras expresiones. “No dejen que les impongan lecturas. A veces nos vemos obligados a leer un libro para la escuela. Pero que eso no los espante. Leer no te hará feliz, pero va a hacer preguntarte más cosas, impulsar y potenciar tu forma de ser”, concluyó.

D.J.S.I.

Jose Luis Enciso Fil Mineria 2016

Festejos del Día del Libro en el Centro Cultural Bella Época


Este año, los festejos del FCE por el Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor tendrán una nutrida agenda. Comparto la lista de actividades en PDF y algunas imágenes: Cartelera 2a quincena de ABRIL 2013

Cartel Día del Libro

Presentación de la antología de cuento Bella y brutal urbe


Bella y brutal urbe es una antología de relatos que reúne a escritores nacidos en México, DF entre 1970 y 1989. Puedo decir que están varias de las mejores plumas de mi generación y tengo el honor de compartir páginas con ellos, gracias a la convocatoria de Edgar Omar Avilés, el compilador. Está editada por Resistencia.

En la lista de antologados se encuentran:

Edilberto Aldán, Mónica B. Brozon, Rogelio Flores, Mauricio Salvador, Brenda Lozano, Karen Chacek, Bernardo Fernández BEF, Daniela Tarazona, Alejandro Badillo, Sergio Loo, Daniela Bojorquez, entre varios más.

Estaremos presentándola, junto al artífice de la colección, Raquel Castro, la editora Josefina Larragoiti y yo, el domingo 3 de marzo, a las 15:00 horas, en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

Acompáñenos, será un verdadero placer celebrar entre amigos:

BellayBrutal

Un diálogo literario con Miguel Ángel Hernández Acosta


Una de las novelas que más han llamado mi atención recientemente es Hijo de hombre (Jus, 2011), escrita por Miguel Ángel Hernández Acosta, un joven narrador mexicano nacido en Pachuca. Es una buena obra, bien elaborada por donde se lea –cuidado en la forma y en el avance del contenido- y, además, bien informada acerca del tema que trata: la fe y las convicciones personales que se modifican y evolucionan en un contexto cercano a la iglesia espiritualista fundada por Roque Jacinto Rojas Esparza. Con ello no ha de pensarse que es, como puede creerse a partir de una mala lectura, proselitismo religioso sino un cuestionamiento profundo a las creencias, tanto dogmáticas grupales como las más íntimas.

invitaciónRodrigo Castelares, huérfano de madre, vive en México DF, lo pasa mal en su trabajo, lo despiden, está enfermo y, además, abandonado por la novia. Ante este panorama, en sí desolador, se entera de que su padre, avecindado en Real del Monte, ha muerto, ese padre ausente al que siempre vio como un verdugo que abandonó el hogar. Resulta que le dejó una herencia, pero más allá de lo económico su legado tiene que ver con la fe, las creencias –omitamos aquí cualquier aspecto religioso, me refiero a principios- y asuntos poco materiales. La recreación del ambiente es notable en la novela; el desenlace, como creo no podía hallar otro; si alguien se espanta con el tema vertebral y lo desdeña a priori por temor a ser juzgado de tener gustos monacales, estará perdiéndose, por medroso, un estupendo ejercicio narrativo.

El próximo domingo 3 de marzo tendré el privilegio de charlar con Miguel Ángel Hernández Acosta en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, será una plática a manera de entrevista. Los invito cordialmente a que nos acompañen y conozcan su obra, su método y algún trabajo breve e inédito del autor.

Una invitación de los amigos de Reporte 98.5:

[youtube http://youtu.be/DTqu-ZRof1Y]

70 años de cine en el Centro Cultural Bella Época


Aun cuando el Centro Cultural Bella Época llegará a sus primeros siete años de operaciones, en abril próximo, el inmueble que lo alberga cumplió, el 25 de diciembre, 70 años de haberse inaugurado como un cine de lujo. Yo tengo el privilegio de laborar ahí desde hace algún tiempo y me he dado a la tarea de investigar un poco de su historia que he compartido en una crónica publicada por el diario mexicano Excélsior. Comparto el enlace a la página en PDF de la versión impresa y el enlace a la versión online.

Aquí, algunas imágenes históricas que he ido recopilando en internet:

Charles Lee por Witzel
Charles Lee, arquitecto, por Witzel

Bella Época

cine92

cinelido inauguracion

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imagen210s

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propalido proplido

Certamen literario premiará al ganador con 2 mil 555 paellas


7 Portes, imagen de El Periódico

De entre los premios literarios que conozco nunca uno me había resultado tan apetitoso: el restaurante barcelonés 7 Portes, con un abolengo de 175 años en funciones, ha convocando un concurso literario en el cual el primer premio para el autor ganador será una paella Parellada diaria, la especialidad del sitio, durante siete años. Si multiplicamos 365 días por siete, da un atractivo total de 2 mil 555 paellas.

Dicen las bases que la única condición temática es que la historia del relato debe tener las paredes del restaurante como escenario.

Esta idea, en primera instancia extravagante, puede solucionarle los problemas de bolsillo a cualquier literato hambriento que tendrá garantizada al menos una comida al día.

Como premio de consolación los organizadores regalarán un fin de semana en el delta de l’Ebre y cajas de vino y cava etiquetadas con diseños de Milton Glaser.

La participación se llevará a cabo vía internet. Las bases completas pueden consultarse en la página de Facebook  y en la web del restaurante (en catalán).

Con información de El Periódico.com