Participación en el ciclo “Encuentros con la palabra: el trabajo literario en Yucatán”


Escribir en medio de una pandemia, de eso hablaremos hoy colegas de Yucatán y yo, a las 19:30 h, por Libros Al Aire. Acá comparto un enlace a la columna que Ros Quijano dedicó al ciclo en el periódico Novedades: https://sipse.com/novedades-yucatan/opinion/eclosion-letras-columna-rosely-quijano-leon-encuentros-palabra-370013.html

La imagen enlaza a la charla en Facebook:

Entrevista con Luisa Iglesias en IMER, por “Los condenaitos y otras historias de impiedad”


El Sistema Nacional de Noticiarios del IMER, Instituto Mexicano de la Radio, encabezado por Elia Baltazar, hizo este podcast de la charla con Luisa Iglesias acerca de “Los condenaditos y otras historias de impiedad”. Lo comparto y agradezco nuevamente a Elia, a Luisa y a su equipo el espacio, el tiempo y la amabilidad. Enlace a la charla: https://cutt.ly/OiVm9h0

Detalles del libro: https://cutt.ly/3iVDGOe

En Revista Algarabía: “Los condenaditos y otras historias de impiedad”, obsequio


La revista Algarabía de este mes trae pilón. Cómprenla y participen en su Dichosa palabra para ganarse Los condenaditos y otras historias de impiedad.

Acerca del cuento: entrevista en Radio México Internacional


Comparto esta entrevista que me hizo Rita Abreu para Radio México Internacional, acerca del cuento y del Premio Nacional Beatriz Espejo obtenido con «Lo que pasa por la mente de un tirador». La introducción y las fotos son de Laura Fernández. Agradezco el espacio y el tiempo, a Laura a Rita y al IMER. Lee y escucha aquí.

Foto: Laura Fernández

 

La última cena, de Héctor A. Murena


El nombre de Héctor A. Murena es leído en la literatura latinoamericana no de manera masiva; se trata de “un autor al que se conoce mucho menos de lo que exigiría su importancia”, dice Guillermo Piro en la antología que el Fondo de Cultura Económica publicó en 2002 con fragmentos de la obra de este escritor argentino. En una búsqueda rápida de su legado en la web pueden hallarse textos notables, salvo el que reproduzco a continuación, un cuento corto que muestra la habilidad narrativa de este autor:

La última cena
Héctor A. Murena
La historia de los trabajos de Leonardo da Vinci es oscura.
La extremada reserva del maestro, el recelo que lo llevó incluso a escribir de derecha a izquierda, el aura de misterio que le conferían las estatuillas de ídolos bárbaros de las que no se separaba, todo en fin, hizo no sólo que muchos lo tuvieran por mago o impío, sino también que numerosas circunstancias de su vida y su obra permaneciesen ignoradas.
Dentro de esta incertidumbre, nada más incierto que el caso de La última cena, del convento de Santa María delle Grazie, en Milán.
Matteo Bandello manifiesta que tardó quince años en ejecutarla y que Ludovico el Moro se enfadaba por la lentitud de su protegé. Sin embargo, Luca Pacioli la da por concluida en 1497, o sea seis años después del establecimiento de Leonardo en Milán.
Una versión de Vasari parece confirmar lo aseverado por Bandello. Narra que el maestro, nunca satisfecho con los modelos que posaban para esa pintura, vagaba por las campiñas vecinas a la ciudad en busca de hombres con rasgos que se aproximaran

a lo que él imaginaba. Así halló a su Cristo, joven leñador de rostro muy hermoso y espiritual. La fortuna en cambio se le había mostrado adversa en cuanto al modelo para Judas Iscariote. Transcurrieron los años y el cuadro continuaba inconcluso, porque al maestro no terminaban de complacerle ninguno de los dispuestos a posar para tal imagen.
Un día en una taberna de los suburbios encontró al hombre con la cara deseada. Comenta Vasari que Leonardo, al examinar al sujeto a la luz, apenas habría podido contener una exclamación, a causa de la exactitud con que aquellas facciones crueles y angustiadas respondían a lo que él había concebido. Pero cuando supo que era el mismo leñador que años atrás posara como modelo para Cristo, el mismo leñador, que desde entonces se había vuelto criminal y ladrón, Leonardo se quedó , por así decirlo, tranquilizado.
Hizo que lo acompañara a su taller, a paso sin duda lento.

Tomado de Visiones de Babel, Héctor A. Murena. FCE, 2002, colección Tierra Firme.

Chau apurado para Buenos Aires


Linda estás hoy, Buenos Aires (a pesar de Macri). Aun tras la tormenta madrugona de hoy y el pronóstico de lluvia permanente abriste el cielo pa despedirnos, porque a ambos nos gusta el sol. Agradezco el detalle y apuro el chau nomás para no ponernos sentimentales (no es de malevos como nosotros, viste?). Me voy porque tengo la peculiaridad de ser hombre y no viento o sombra o ectoplasma chocarrero o algo etéreo que me permita quedarme y a la vez partir o teletransportarme. Ni pedo. Uno es lo que es y ya está. Si puedes, alguna tarde mándame hasta el norte un airecillo de esos que corren por tus calles y doblan, imprudentes, tus ochavas; que lleve un olor a bifecito (o bifito, para decirlo en porteño) de chori asándose en alguna de tus terrazas; que incluya algunos gritos festivos del piberío (sí, esto se lo plagie a Eladia), olor a mate, a fiambrería y visiones de sol sobre los capós de los taxis más lindos del mundo; resguarda el tesoro de Núñez siempre (tu mayor riqueza, para mí). No quiero ponerme espeso, yo que de plomo soy muy a menudo. Distendamos entonces: chauchas totales.

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Festejos del Día del Libro en el Centro Cultural Bella Época


Este año, los festejos del FCE por el Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor tendrán una nutrida agenda. Comparto la lista de actividades en PDF y algunas imágenes: Cartelera 2a quincena de ABRIL 2013

Cartel Día del Libro